26 octubre, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Contracorriente: Los desatinos de nuestros dirigentes

Por Ramón Elejalde Arbeláez  

Todo indica que estamos en tiempos de bonanza de desatinos, imprudencias y torpezas por parte de quienes están llamados a dar ejemplo de ponderación y buen juicio. Las gentes miran perplejas las palabras equívocas u ofensivas que salen de personas que por las dignidades que tienen, deberían ser guías y luz de la sociedad y no foco de más incendios a un pueblo signado por la violencia, violencia que no tendrá fin con el ejemplo que recibe de sus llamados líderes.  

Diría yo que el primer ejemplo de mis reclamos es el cruce de incendiarios mensajes que realizan el expresidente Álvaro Uribe y el alcalde de Medellín, Daniel Quintero. Deplorable por donde se le observe, desafortunado en grado sumo. Ambos debieron acudir a la justicia si sus afirmaciones están sustentadas en hechos reales. No han sido pocos los mensajes de amigos de uno y otro que señalan el estupor que les ha producido tan virulenta confrontación. Repito, mal ejemplo para un pueblo que por décadas ha estado signado por la violencia y la intolerancia. 

La desafortunada frase del presidente Iván Duque, pronunciada durante su visita oficial a España y en medio de una entrevista que en la Casa de América le concedió a la agencia de noticias EFE, cuando afirmó que Juan Manuel Santos “hubiera podido ahorrarse muchos traumas (para Colombia) si no pone la paz como un concepto electoral que no le hizo bien al país”, es otro ejemplo de mi afirmación. Continúa el presidente tocando el tema del proceso de paz con pinzas y lo más alejado que pueda de sus preocupaciones, salvo para denostar de su antecesor. Desde los primeros días del Gobierno Duque, algunos comentaristas en medios le hemos dicho que chocar contra el proceso de paz es un desgaste, que dará al traste con los resultados del cuatrienio y los tozudos hechos nos han dado, lamentablemente, la razón. El presidente Duque se embarcó, desde las primeras horas de su mandato, en el desgaste de cuestionar el proceso de paz y todo hace presagiar que terminará su ejercicio presidencial, dedicado, con mucho desatino, a deslegitimar lo que hizo su antecesor. Triste reconocer que Duque no ha tenido vidrio panorámico para mirar al frente, sino retrovisor para ver a Juan Manuel Santos.  

El moño de los desatinos y de las frases desafortunadas durante esta semana, corrió por cuenta del señor ministro de Justicia, Wilson Ruiz Orejuela, cuando le hizo un llamado a jueces y fiscales del país para que sancionen a los delincuentes que han reincidido en su comportamiento: “Los jueces y fiscales de nuestro país no pueden ser tan exegéticos ni pegados a la norma, si hay elementos suficientes para privarlos de la libertad, actúen, porque tenemos cupos para poder encarcelar a estas personas” El Colegio de Abogados Penalistas hizo bien en recordarle al ministro que “Colombia es un Estado Social de Derecho que encuentra sus bases más fundamentales en la Constitución Política la cual consagra que “los jueces en sus providencias, sólo están sometidos al imperio de la ley” 

No tiene razón el doctor Ruiz en inmiscuirse, como rama ejecutiva, en las decisiones de la justicia y más invocando un desafuero como el de invitar a jueces y fiscales a que acomoden la ley para producir capturas. Desafortunada invitación la del doctor Ruiz y más con la dignidad de ministro de Justicia que ostenta.  

Estas son algunas perlas, me quedaron faltando otras, pero queda la enseñanza de que se hace indispensable, para nuestros dirigentes, conectar la boca con el cerebro y no con los pies.