27 noviembre, 2022

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Contracorriente: La salud en Colombia es una calamidad

Ramon Elejalde

Por Ram贸n Elejalde Arbel谩ez聽

Contrario a lo que algunos espont谩neos afirman en redes sociales, soy un convencido que el sistema de salud colombiano es un desastre. Seguramente quienes afirman lo contrario est谩n afiliados a medicina prepagada y de all铆 la defensa que hacen de lo existente. Lo cierto es que con una poblaci贸n donde un poco m谩s del 70 % bordea niveles alarmantes de pobreza, un desempleo generalizado y abundantes trabajadores informales, quienes podemos prepagar los servicios m茅dicos somos unos pocos privilegiados. Esos no podemos definir el sistema de salud que requiere Colombia. 

Las Entidades Promotoras de Salud -EPS- son intermediarias entre el Gobierno que pone parte de la plata para la salud y las Instituciones Prestadoras de Salud -IPS- como son los hospitales, centros de salud, etc., quienes realmente atienden la salud de los colombianos. Esa intermediaci贸n tiene un costo calculado en unos ocho billones de pesos, de los cerca de setenta billones que les gira el Estado anualmente. Algo m谩s, esas EPS se han dedicado a rendirle culto al llamado 鈥測o con yo鈥, construyeron o adquirieron hospitales, lavander铆as, farmacias, cl铆nicas, centros de salud, para ellas mismas prestar el servicio y contratarse consigo mismo. Eso, cuando no han dedicado los recursos de la salud a patrocinar equipos de f煤tbol, torneos de tenis, construir canchas de golf, financiar pol铆ticos en campa帽a y un largu铆simo y vergonzoso etc. La salud no debe tener esta costosa intermediaci贸n, esa vena rota. Los dineros estatales para 茅sta deben ir a eso y no a enriquecer poderosos grupos econ贸micos o afortunados due帽os de EPS.  

M谩s del 70 % de los colombianos saben, les consta y han vivido la penosa realidad de tener que mendigar una cama en una cl铆nica para que les puedan atender de sus dolencias. Esos compatriotas han tenido muchas veces que acudir a pol铆ticos para que estos ejerzan su poder con el fin de exigir que un examen de laboratorio, una atenci贸n de especialista, se pueda realizar. Las citas m茅dicas para quienes no tienen como prepagar su salud, son b铆blicas. En algunas ocasiones cuando estas se conceden, ya la persona ha fallecido. Ese no es el sistema de salud que queremos, que deseamos los colombianos.  

Terminando de escribir este art铆culo me lleg贸 un doloroso mensaje de una madre angustiada con la situaci贸n grave de sus dos hijos adolescentes. Autorizado por ella, cito textualmente su mensaje de dolor: 鈥淪oy Yury Catalina G贸mez G贸mez, docente de la Instituci贸n educativa Jes煤s Mar铆a Valle Jaramillo. Tengo dos hijos, Yury Mar铆a y Jos茅 Juli谩n Arenas G贸mez de 17 y 14 a帽os. Ambos poseen una enfermedad rara o hu茅rfana, llamada Discinesia Ciliar Primaria (DCP), de alta complejidad. Tienen una infecci贸n en estos momentos por pseudomonas aeruginosa pulmonar, que es la m谩s compleja en este tipo de enfermedades. Ellos necesitan urgentemente ser tratados, pero la EPS Sumimedical Uni贸n Red Vital, no les ha entregado su tratamiento como deber铆a ser y por eso hago un llamado a trav茅s de esta carta abierta para ser escuchada y que mis hijos puedan obtener los medicamentos que requieren y a que tienen derecho鈥.  

Esta es la dram谩tica situaci贸n, el diario padecer de los colombianos, que no tienen recursos y adem谩s esta es la clase de atenci贸n m茅dica que tiene el 70 % de los colombianos y que clamamos se cambie para que efectivamente tengamos una atenci贸n m茅dica de calidad en igualdad de condiciones a los econ贸micamente solventes.  

Oro d铆a me ocupar茅 de la peregrina defensa de la intermediaci贸n en la salud cuando afirman que girarle los dineros directamente a los municipios y departamentos o a las IPS es entregarles esos recursos a los pol铆ticos inescrupulosos, como si alrededor de algunas de las EPS no proliferaran y vivieran muchos de estos vivarachos.  

Yo personalmente veo a la ministra Carolina Corcho y al presidente Gustavo Petro, recorriendo el camino correcto y buscando reales soluciones a un sistema de salud oprobioso y excluyente. Tener un carnet no es tener salud.