14 abril, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Contracorriente: Afrentoso, por decir lo menos

Por Ramón Elejalde Arbeláez

 Una investigación adelantada por la periodista Paola Herrera en La W Radio, reveló el nombre de una serie de empresas que recibieron ayudas del Programa de Apoyo al Empleo Formal –PAEF-, que consistió en un subsidio entregado a los empleadores entre mayo y diciembre del año anterior, para el pago de las nóminas respectivas. 

Nada de raro tendría el aporte de estos subsidios por parte del Gobierno para ayudar en la conservación del empleo en medio de la pandemia que padece el planeta, sino fuera porque los grandes beneficiados en Colombia resultaron ser los más ricos, los grupos económicos más poderosos y solventes (Sarmiento Angulo, Gilinski, Ardila Lule y Santodomingo), en contraposición al abandono que sufrieron las medianas y pequeñas empresas, muchas de ellas condenadas y obligadas a desaparecer por física quiebra. Los grandes empresarios se llevaron cerca del 80 % de los dineros entregados por el Estado cuando apenas el 9 % quedó en manos de las pequeñas empresas. Los más ricos se cargaron 2,6 billones de pesos. El Gobierno incrementando la inequidad y propiciando la quiebra del pequeño y mediano empresario para beneficiar a los más poderosos, a los que todo lo tienen. Con razón los niveles de desempleo dados a conocer esta semana por el DANE. 

Los números anteriores los podemos presentar de otra manera: mientras por un lado el Estado abandona al 91 % de los microempresarios, sale a meterle la plata al bolsillo a los todopoderosos que además reciben a dos manos. Basta mirar lo sucedido con el mayor conglomerado económico del País, el de Sarmiento Angulo, que con una mano recibe las grandes utilidades que durante el año anterior generaron las entidades bancarias de su propiedad y con la otra mano recibe los subsidios del Gobierno, que debieron ir a la mediana y pequeña empresa. galgos e insaciables, dirían en mí pueblo.   

Dice la investigación de Paola Herrera que del grupo Sarmiento Angulo, el hombre más rico de Colombia, recibieron subsidios estatales: El Hotel Estelar, la Casa Editorial El Tiempo, la Concesionaria Vial Andina (Coviandina), la que construye la vía Bogotá-Villavicencio, tan llena de problemas, desastres y peajes. De Jaime Gilinski, quien según la Revista Forbes es el segundo personaje más rico del país, están las empresas Productos Yupi, Hoteles Charleston, la Revista Semana y Plásticos Rimax. De Ardila Lule figuran como beneficiadas las empresas: Gaseosas Postobón, Ingenio Incauca, Cristalería Peldar, Los Coches, Atlético Nacional, RCN radio, RCN Televisión y Win Sports. De Alejandro Santo Domingo figuran: Cine Colombia, Caracol Televisión y hoteles Decamerón.  

Pero los anteriores no fueron los únicos. Otras grandes empresas como Corona, Sodimac, Homecenter, Falabella Colombia, Avianca, El Cerrejón, Drummond, Cementos Argos, Cemex y Arturo Calle fueron también beneficiarias de los subsidios gubernamentales.  

Sinceramente indigna que, vía subsidios, que deberían ser para los más necesitados, les estén llenando la bolsa, harta ya de dinero, al selecto grupo de poderosos. Cuando llegue la reforma tributaria, seguramente, el hueco fiscal lo tendrán que cubrir la clase media y baja, porque los de arriba, son intocables.  

Preocupa observar en esa lista a parte importante de los grandes medios de comunicación, con razón mantienen tan hipotecada su libertad de información y de opinión. No pueden hablar duro si están comiendo en la mano del amo.  

Lo voy a decir con sinceridad, grande y ampulosa la avenida que le está abriendo el Gobierno al triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales. La gente está hastiada de tanta inequidad, de tanta injusticia, de tanta pobreza y de tanto abuso y de un Gobierno al servicio de los más ricos.  El pueblo ya quiere explorar otras opciones. Se les está yendo la mano, tanto a los que dan como a los que reciben.  

¿Existe alguien que escuche y razones y no hordas que insultan y vociferan?