Cómo perder tiempo y plata en una campaña política

 

Por Miguel Jaramillo Luján (foto)

Consultor y Estratega

Nada más inconveniente para una campaña política  que trabajar con base solamente en el entusiasmo, las ganas o la saturación de actividades son un placebo para los inexpertos y les da la sensación de que están alcanzando su meta, pues generalmente esgrimen que han caminado mucho, que han apretado muchas manos, que pegaron miles de afiches, que tomaron café en muchos hogares y que acabaron varios pares de zapatos, pero, el día de las elecciones, su derrota les habla de una enfermedad crónica: Activitis Inutilitis.

No por muchos madrugar ni por mucho correr, se gana antes una campaña política, pues estamos hablando de una serie de pasos que siempre serán condicionados por el tiempo, las circunstancias, la disposición de recursos, el perfil del candidato y una lectura mesurada y con información confiable del momento que vive un territorio donde gobierna esa persona o equipo (ambas variables diferentes) a quienes se aspira relevar.

Uno de los primeros pasos que se deben tener en cuenta antes de considerar la decisión de aspirar a un cargo público es establecer la cantidad de votos que debe usted obtener para poder lograr la victoria y esa cifra no puede ser fruto de un grito entusiasta con base en el último comportamiento de la misma elección, pues se deben tener en cuenta pasados los meses y mucho más, los años, cifras como el crecimiento de la población que obtiene la edad y el documento para votar, las personas que han fallecido, las adultos-votantes que han dejado el territorio y los migrantes con cédula que han llegado a ese mismo territorio e incrementan de manera considerable cualquier censo.

A estos porcentajes conviene hacerles una revisión concentración a concentración, puesto a puesto y mesa a mesa con el propósito de revisar históricos poblacionales a partir de rango de edad, rango de nivel socioeconómico, ocupación del territorio e incluso llegar a variables cada vez más profundas que nos permitan discernir las rutinas de votación que tiene un territorio, mega variable que sumada al interés, la motivación y la forma cómo el ejercicio de aire permiten tomar decisiones en el mensaje, la logística, el comportamiento del aspirante e incluso la distribución de recursos y talento humano en el territorio.

Llegado el momento es incluso posible observar cómo funcionan las maquinarias electorales (que no son malas o ilegales por existir sino porque se compre el voto o se constriña al elector) esos colectivos de ciudadanos que se la juegan de manera tradicional e histórica con un matiz, un sector, un partido o movimiento y cuya ubicación se puede georreferenciar y en una clara diferenciación de las proporciones de voto de opinión con un crecimiento dimensionado, nos permite armar un mapa electoral cuya afinación y uso en correlación con la estrategia de aire, tierra, digital y política nos lleva a inferir bajo análisis cómo se puede ganar una campaña.

Suena fácil decirlo pero estamos hablando de un trabajo profesional que debe pasar por manos de expertos, con nociones y conocimiento intelectual, bajo el uso de herramientas que permiten precisión y rigor, pero que se convierten en insumos claves para tomar cualquier tipo de decisión en una campaña e incluso en un gobierno.

Así que busque ya mismo la cura para su Activitis Inutilitis que va a consumir su energía, dinero y credibilidad en campaña y mejor busque expertos que le permitan invertir mucho menos y mejor sus recursos para un manejo científico y – si atiende a las cifras- el triunfo va a estar muy cerca.