Comenzamos mal

@QuinteroCalle

Por Nicodemo

El alcalde de Medellín, señor Daniel Quintero, ha comenzado mal su gestión.

Ganó su puesto como alcalde con cartas de presentación de independiente, joven, pobre, del pueblo, cero corrupciones y mucho conocimiento de la ciudad. Hoy da la impresión que se le están  cayendo rápidamente y a pedazos cada una de las cualidades que dice tener.

Es fácil encontrar en los nombramientos que ha hecho líneas de convergencia con personajes de la más rancia tradición política colombiana, como Juan Manuel Santos, Gustavo Petro, César Gaviria, Iván Agudelo, Fabio Valencia Cossío, Luis Pérez, y hasta del propio Álvaro Uribe. Eso sin contar el tapete rojo que le ha extendido a un viejo zorro curtido en todas las plazas como Aníbal Gaviria, entonces aquello de la independencia creo que nunca existió, o si existió ya pasó a mejor vida.

Ahora lo de joven, pobre y del pueblo, pues que dijera…. dejemos esto por ahora stand-by. En lo de cero corrupción se están notando algunas grietas desde la convocatoria del equipo de empalme con personas cuestionadas y ahora con nombramientos de funcionarios representando intereses politiqueros en cuerpo ajeno y de funcionarios inexpertos que el mayor mérito que tienen es ser amigos del alcalde o de su hermano Miguel.

El tapen, tapen y el “no hay que sobredimensionar” frente a los desmanes y a las agresiones a miembros de la fuerza pública, en la reanudación de las movilizaciones lo dejaron mal parado.

Hasta ahora es evidente que no se siente mejoría en  la seguridad, la movilidad o el empleo y en lo del manejo del orden público, en su primera experiencia, la ciudadanía dejó muy  claro que lo que de verdad le interesa es la majestad de las instituciones y la integridad de la ciudad y no ver al señor alcalde con una esponja limpiando lo que ha debido evitar.

Los paisas queremos un alcalde con autoridad y no un alcalde bonachón en bata y con pantuflas que le pegue al perro con el periódico.

El partido acaba de comenzar y se hizo un autogol, se puede revertir y ganar y no quedarse pensando en grande como sucedió recientemente, pero, los ciudadanos tienen ahora menos paciencia, los enemigos políticos no esperan, ni perdonan y ya se habla de revocatoria.

¿Apresurada esta evaluación?, ¿injusta?, ¿que hay que darle tiempo? Si y no, el adagio popular dice que desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo.