14 abril, 2021

Primicias de la pol铆tica, empresariales y de la farandula

Ciudades y ciudadanos Siglo XXI: Amigables, seguras con armon铆a entre deberes y derechos

Por Enrique E. Batista J., Ph. D.聽

https://paideianueva.blogspot.com/

En el siglo XX surgieron las megaciudades, hecho seguido por un crecimiento desbordado de las mismas, eliminando la posibilidad de contar con ambientes amistosos y saludables para la vida humana y para otras especies. Por el contrario, su crecimiento, siempre desordenado, ha superado los esfuerzos que en una u otra forma se hicieran para planear y poseer un desarrollo ordenado. Por el contrario, en ellas se acrecent贸 la pobreza en medio de barrios subnormales carentes de servicios p煤blicos esenciales como salud, vivienda, agua potable y educaci贸n, situaci贸n que ha sido agravada con la contaminaci贸n ambiental, agudizaci贸n de la violencia y la delincuencia, el desempleo, el arrasamiento de espacios de producci贸n agr铆cola y de bosques, y la eliminaci贸n del h谩bitat de especies animales y plantas. Las ciudades han actuado como un espejismo que atrae a las poblaciones rurales, usualmente pobres, marginadas y excluidas.   

La desaz贸n por la construcci贸n de edificaciones y v铆as, asociada a un quim茅rico progreso basado en el cemento y obras fara贸nicas, ha destruido y puesto en riego el patrimonio natural, art铆stico, cultural, hist贸rico y arquitect贸nico de las ciudades. La tendencia hacia el crecimiento poblacional de ellas contin煤a en todo el mundo en esta primera parte del siglo XXI, aunque existe una tendencia a que determinados sectores de la poblaci贸n emigren hacia la periferia de las megal贸polis, hacia ciudades sat茅lites m谩s peque帽as o a las denominadas zonas peri urbanas. 

Dado el crecimiento de la poblaci贸n mundial, que para 2050 llegar谩 a 9.000 millones de habitantes, se prev茅 que metas universales tan importantes como las del Objetivo 11 de los Objetivos de Desarrollo Sostenibleresultar谩n dif铆ciles de lograr y en extremo arduo poder dar curso a la superaci贸n de las desigualdades e inequidades que se crean y mantienen en estas grandes urbes actuales.  En efecto,  ese Objetivo 11 fij贸 hasta 2030 la meta general de alcanzar ciudades m谩s inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles, y otras metas espec铆ficas como las siguientes: Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios b谩sicos adecuados, seguros y asequibles, mejorar los barrios marginales, reducir el impacto ambiental negativo per c谩pita de las ciudades, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios  p煤blicos tambi茅n seguros, inclusivos y accesibles, mitigaci贸n del cambio clim谩tico y resiliencia ante los desastres. (https://rb.gy/0tr3lrhttps://rb.gy/zcvpf9). 

La desigualdad impera en las ciudades actuales, es una huella que arrastran consigo como si fuera de su esencia. M谩s de mil millones de personas en el mundo sobreviven en barrios marginales produciendo un crecimiento urbano incontrolado, con infraestructuras y servicios inadecuados, carentes de agua potable, de servicios de salud y de educaci贸n, en medio de los residuos contaminantes y de plagas precursoras de una variedad amplia de enfermedades que, con la rampante pobreza, disminuyen la esperanza de vida de sus habitantes. Ya se ha observado que el impacto de la infecci贸n por el coronavirus SARS-CoV-2 ha sido y ser谩 mucho mayor en esos asentamientos urbanos pobres y superpoblados, con sustancial incremento en los ya muy bajos niveles de pobreza, del hambre, el desempleo, la desescolarizaci贸n de ni帽os y j贸venes y el agravamiento de la desigualdad y exclusi贸n de personas y grupos sociales marginados, y de aquellos  con variadas formas de discapacidad. 

Las megal贸polis heredadas del siglo pasado fueron hechas para un predominio de los veh铆culos con motor (indicativos de prestigio y de poder social) y no de las personas, con consecuencias visibles en las dificultades agravadas de locomoci贸n, la contaminaci贸n y deterioro del medio ambiente y en la salud de todos. El llamado progreso y la  b煤squeda  de los gobernantes para posicionar el prestigio de ellas se ha medido,  en buena parte, por el n煤mero de v铆as nuevas pavimentadas, por nuevos y costosos puentes, con frecuencia in煤tiles, para asegurar que los veh铆culos puedan circular entre sectores de la ciudad, improductivos intentos que est谩n lejos de lograr la circulaci贸n clara y segura de los ciudadanos, del goce  por estos de los espacios recreativos, de las distintas manifestaciones culturales o del conocimiento o reconocimiento de su historia. 

Las ciudades y megal贸polis crecen sin piedad anulando sus zonas verdes, los parques son tomados o controlados por bandas delincuenciales y los habitantes llevan una vida en encerramientos de propiedad horizontal, custodiada por vigilantes armados, que se llaman con eufemismo 芦unidades residenciales禄, las cuales son m谩s dormitorios con muy poca o nula interacci贸n entre sus inquilinos y una forma de ganar alguna tranquilidad frente a los embates de la delincuencia. El encuentro, socializaci贸n y recreaci贸n en parques o clubes ha sido sustituido por las visitas a centros comerciales donde se puede experimentar alg煤n mayor grado de seguridad frente a los acechantes delincuentes citadinos. 

Hoy resulta obvio que se requiere pensar en una ciudad siglo XXI que sea amigable con los ciudadanos, con el medio ambiente y que la movilizaci贸n por veh铆culos automotores no sea el criterio central para tratar de alcanzar niveles, ya imposibles, de fluida movilidad para el desplazamiento de las personas. En la ca贸tica y grave situaci贸n actual, dados los eternos embotellamientos de tr谩fico, se generan serias p茅rdidas de horas de desempe帽o humano y, por lo tanto, de reducci贸n en la productividad, con la inmensa variedad de consecuencias adversas de distinta 铆ndole, entre ellas las de afectaci贸n a la salud.  

Las ciudades son hoy la mayor fuente de contaminaci贸n en el planeta y de las muertes derivadas de la contaminaci贸n ambiental y sus gases de efectos invernadero. En 2020 se帽al贸 Greenpeace   que cinco ciudades del mundo (Tokio, San Pablo, Ciudad de M茅xico, Los 脕ngeles y Shangh谩i) murieron m谩s de 160.000 personas por contaminaci贸n ambiental con un costo de US $85 mil millones. Por su parte, la Organizaci贸n Mundial de la Salud informa que en el mundo mueren anualmente cerca de siete millones de personas (dos veces y media m谩s que las causadas en 14 meses por el SARS-CoV-2) debido a la contaminaci贸n del aire; son muertes por enfermedades como cardiopat铆a isqu茅mica, accidente cerebrovascular, c谩ncer de pulm贸n, neumopat铆a obstructiva cr贸nica e infecci贸n aguda de las v铆as respiratorias inferiores en los ni帽os. (https://rb.gy/9trcabhttps://rb.gy/qyl6gs).  

Es menester transformar las ciudades para que sean amigables con las personas y ambientalmente sostenibles. Esa ciudad ser谩 un espacio para la ciudadan铆a, la cual debe contar con m煤ltiples espacios de interacci贸n y participaci贸n ciudadana. La ciudad necesita ser construida como espacio social para la construcci贸n de la ciudadan铆a, ella tiene que concebirse, con la participaci贸n de todos, en un sitio privilegiado para la armon铆a entre deberes y derechos. Civitas禄, 芦urbe禄 y 芦polis禄 concurren de manera unitaria e inseparable. En la ciudad se aprende y se ejercita el civismo (en cuanto ambiente de la 芦civitas禄 para el sano  y solidario vivir en convivencia pac铆fica), la urbanidad (porque la 芦urbe禄 es construida y reconstruida por los habitantes, est谩 llena de historias, conocimientos ancestrales, tradiciones, reglas sociales y valores culturales y naturales que deben ser preservados, transformados  o enriquecidos con el cuidado y con la participaci贸n de todos), y  tambi茅n la 芦polis禄 (por el ejercicio libre y aut贸nomo de la participaci贸n pol铆tica en sociedades democr谩ticas). 

La ciudad, con todos sus espacios naturales, culturales, hist贸ricos, incluidas sus instituciones educativas, es el espacio de lo p煤blico y, por tanto, espacio de organizaci贸n social, de integraci贸n y de acci贸n pol铆tica. En ella se aprende a ser ciudadano con derechos, a ser un dem贸crata regido por deberes y valores universales, respetuosos de las leyes y de los derechos de los dem谩s. La ciudad es el espacio para superar la incultura y para construir solidariamente el bien com煤n. 

Las ciudades son para las personas y para una relaci贸n arm贸nica con la fauna y flora que en ella vive. Fauna y flora merecen tambi茅n su ambiente sano en la ciudad. Los proyectos formativos escolares requieren caracterizarse por incorporar a la ciudad como el ambiente de aprendizaje y laboratorio humanizante de la m谩s especial importancia y significaci贸n, ambiente para aprender a vivir en la ciudad, a ser ciudadano y a construir  nuevas urbes, aprender nuevos modos de comportarse, de convivir en paz, de aceptar la multiculturalidad, de ser solidarios, de ser amigables con el medio ambiente,  cuidar la biodiversidad y dar salida a las m谩s humanas manifestaciones de la creatividad y del esp铆ritu humano.