Ceder el día

 

Por Carlos Alberto Ospina M. (foto)

Alcanzamos tal grado de ridiculez que se festeja hasta el día de la flatulencia. ¡Qué desocupe! A casi todo le sacan punta, diría, la piedra, con tanta pendejada sin valor agregado ni importancia. El derecho al reconocimiento público no depende del almanaque y tampoco, de la gracia mundana.

Existe un afán desmedido por poner el cuadro de méritos o hacer distintos reconocimientos a cosas, animales, hazañas y personas, al mejor estilo de lavarse las manos, debido a la incapacidad de valorar las acciones en particular y las obras en general.

Llovido del cielo cae el Día Internacional del Orgasmo Femenino. Díganme ¿soporta un análisis del entorno, en cualquiera de sus acepciones, o un debate relacionado con la incomprensión y la discriminación? Esa perspectiva ultraja al género femenino. Además, huele a promoción de sex shop y a catálogo de artículos estimulantes. “¡Pusilánimes!”, comentarían, las multiorgásmicas y aquellas austeras felices con su cualidad silenciosa. La sexualidad y el derecho al placer se celebran en micras y segundos.

Del reino celestial saltamos al fuego eterno de las experiencias abominables. El Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina dice más de la Violación de los Derechos Humanos y de la barbarie; en lugar de erradicar las prácticas culturales despreciables.

Acaso, ¿la Justicia Social, la Discriminación Racial y la Dignidad de las Víctimas sólo adquieren relevancia al promocionar con bombos y platillos su “día mundial”? Al parecer, se trata de otro pecado de omisión que recordamos en compañía del cartel engrapado a la pared.

Las formas de Esclavitud, el Autismo y el Genocidio cometido en Rwanda quiebran el hilo de las infamias y las ofensas a través de la conmemoración de la obra Teatral. Allí participamos de la fiesta y la mudez a nivel internacional.

La Madre Tierra conversa en Lengua China e inglesa para inmortalizar los Vuelos Espaciales Tripulados. La Tuberculosis y el Paludismo danzan al son del Jazz peleándose la Propiedad Intelectual.

La Familia también tiene su día internacional antes del Plenilunio, luna llena, de mayo. Resulta que la Fístula Obstétrica está Sin Tabaco y los Océanos piden Donantes de Sangre.

La conciencia sobre el Abuso y el Maltrato en la Vejez gana vigencia a mediados de junio. ¡Tranquilos! Antes de finalizar ese mes, el Yoga apacigua a las Viudas. Treinta ciclos para Gente de Mar, la Solidaridad con el Pueblo de Sudáfrica, el apoyo a las Víctimas de la Tortura ¡y el cierre magistral! representado en la Lucha contra el Uso indebido y el tráfico ilícito de drogas.

Ni suena, ni truena el Día de la Amistad y las habilidades de la Juventud, puesto que la Trata de individuos desfila cerca de la Asistencia Humanitaria. Ensayos Nucleares y Desapariciones Forzadas van de la mano con la Alfabetización y la Beneficencia.

Democracia, Paz y Capa de Ozono agotan reservas el Día del Turismo. La evolución tecnológica y las redes sociales aniquilan el Correo. Mujeres Rurales preceden a la fase de la Alimentación. Ellas y la hambruna de millones de niños pasan a ser el insumo Estadístico sin Patrimonio Audiovisual.

Encabezamientos que hablan de doctrina Filosófica, Impunidad, Crímenes, Prevención de Conflictos, Diabetes, Tolerancia, Tsunamis y Leyes de la naturaleza.

¡Qué disparate! El obrar humano a partir de las fechas en vez de distinguir las cosas, valorar los saberes cercanos y cuidar la vida en todas sus manifestaciones. Muchos son los Voluntarios que aplauden la Discapacidad de la raza humana, desde la cresta de la Montaña o encima del Suelo de la Corrupción.

Enfoque crítico – pie de página. A manera de acertijo y en mayúsculas cada palabra, los trece párrafos anteriores mencionan varios “días internacionales”. Algunos no merecen celebración; tal vez, más acción común.

Para amar, ahora; para cuidar, hoy; para aclamar, ¡ya!