25 febrero, 2021

Cadena perpetua para el que mate a otra persona

@Luis_Perez_G 

Por Luis P茅rez Guti茅rrez

La primera riqueza de un ser humano es su propia vida, su integridad personal y su salud. El valor de la vida, no se puede tasar en ninguna moneda, porque no hay ni habr谩 ninguna moneda capaz de reflejar su valor. La vida es un tesoro 茅tico y f铆sico inviolable. El derecho a vivir es sagrado; pero esto, que suena tan evidente, es ignorado en la pr谩ctica cotidiana. 

El derecho a vivir lo han degradado, lo han vilipendiado como si fuese una mercanc铆a. La vida no vale nada cuando las culturas son inoculadas por el opio de la sacralizaci贸n del dinero, de lo material, por encima del respeto a la integridad de las personas. Quienes toman como propias a las instituciones, al estado, a lo p煤blico; terminan aceptando que la vida sea una mercanc铆a m谩s. El Valor de la Vida en Colombia se volvi贸 transable; ca铆mos al laberinto maldito donde la vida tiene un vil precio. Estamos bajo el dominio de un perverso motor que adelgaza m谩s y m谩s el respeto por la vida; desde la esclavitud antigua, en la que un esclavo era una cosa que se mov铆a, hasta las soberbias esclavitudes modernas en las que una persona parece una mercanc铆a en serie y empacada al vac铆o. 

En Colombia se mata como si nada. La guerrilla y los paramilitares matan por diferencias de ideolog铆a o de bienes materiales o porque alguien los critique. El narcotr谩fico manda a matar como si fuera una cultura criminal permitida; por pocos pesos, hay mucha gente que hace la tarea asesina. Otros matan gente por robarle un celular o un carro o una peque帽a suma de dinero. Muchos asesinan o mandan asesinar solo por sacar a alguien de su camino. Matar a otro se volvi贸 una cruel opci贸n de vida. En fin, esa cultura de no respetar la vida y la integridad personal, es un s铆mbolo de una democracia de papel, sin derechos humanos; es una cultura violenta que se esparce por la cotidianidad de la sociedad como si fuese legal; y muestra una naci贸n d茅bil e inestable donde todo se vale. 

La amenaza latente contra la vida y la integridad personal afecta la vida en las ciudades en las cuales da miedo salir a vivir el espacio p煤blico; da terror cruzar las murallas invisibles decretadas por los bandidos porque se arriesga la vida; y da m谩s tristeza ver c贸mo los ilegales se mueven con libertad.  La gente sale a las calles sin pertenencias porque no solo se las roban, sino que las pueden asesinar de acuerdo a c贸mo reaccionen. Las autoridades se ven incapaces de controlar la delincuencia y piden a los ciudadanos que cuando salgan a la calle no lleven nada atractivo para los bandidos; pero, lo parad贸jico es que, a un ciudadano, tambi茅n lo pueden matar o herir por no llevar nada. Similar, en el campo, en lo rural, no hay productividad porque por all谩, prima la ley del monte, la inseguridad galopante, la extorsi贸n como un fat铆dico requisito ilegal para sobrevivir o para morir a cuentagotas. S铆, suena raro, pero hay mandatos legales subordinados a requisitos ilegales. 

Mandar a Matar se convirti贸 en una cruel decisi贸n de algunos para ser exitosos. Ser sicario se volvi贸 una profesi贸n lucrativa, a la que la sociedad y las autoridades se acostumbraron. A un joven sospechoso de 20 a帽os detenido en el Bajo Cauca en 2019, se le pregunt贸 su profesi贸n y dijo: 鈥淭rabajo y vivo de matar gente鈥. En 2021, mataron a un alcalde elegido popularmente y todo indica quien lo asesin贸 cobr贸 mil d贸lares. El pa铆s antes informaba las muertes individuales. Ya asesinan en grupos. Indepaz informa que en Colombia hubo 91 masacres colectivas en 2020. Y los cr铆menes nunca se esclarecen. La impunidad es un mensaje que podr铆a leer: 鈥減or aqu铆 se mata con libertad鈥.  As铆 nunca habr谩 paz en Colombia. 

La defensa de la vida es lo m铆nimo que puede pedir un ciudadano a la democracia en aplicaci贸n de los derechos humanos. La protecci贸n de la integridad de las personas es una exigencia constitucional irrenunciable a los gobiernos y las autoridades. Hay que combatir con fiereza cualquier intento de destruir una vida humana. 

Una democracia donde la vida no vale nada, es un r茅gimen miserable. Es una democracia de letrero o peor, de epitafio. 

Urge reconstruir la cultura ciudadana si se quiere seguridad ciudadana, democracia vigorosa y crecimiento de la econom铆a. Se necesita construir una cultura ciudadana que se niegue a matar; una cultura ciudadana donde sea imposible agredir o atentar contra la integridad de las personas. Ese ser铆a el mejor proceso de paz. Mientras en Colombia asesinar, mandar matar, comerciar con la vida de otros, o agredir la integridad del otro sigan siendo costumbres hip贸critamente aceptadas, viviremos en el reino de la violencia y de la criminalidad eterna. 

Colombia debe establecer, sin titubeos e impostaciones, la cadena perpetua para quien mate o mande matar. Y endurecer las penas para castigar a quienes atentan contra la integridad de las personas. El primer s铆mbolo de una civilizaci贸n sana es respetar la vida de todo ser humano y defender la integridad del otro. 

Al fin de cuentas, la finalidad 煤ltima de la pol铆tica es dignificar la vida y por eso no hay sobre la tierra un imperativo m谩s universal para cualquier causa ciudadana que la defensa de la vida. 

As铆 como la vida es la productora de la vida misma, esta sociedad 鈥 si no toma medidas serias- ser谩 una productora de su propia destrucci贸n; una sociedad que se devora a s铆 misma. Comerciar con la vida ajena es la actitud m谩s miserable de la humanidad.