¡Ay del que está solo! (Eclesiastés)

 

Aunque a algunos les parezca que el Reverberó de Juan Paz está muy bíblico, existe una buena ilustración de la soledad y de las consecuencias de la soledad de Bernardo Alejandro Guerra (foto).

Empezando por sus mismos compañeros de bancada, siguiendo con sus compañeros del concejo, los empleados de la corporación y su hermano Andrés quien nunca lo defiende, pero padece las consecuencias.

El pasado domingo 25 de noviembre se realizó en el Concejo de Medellín el frustrado debate liderado por Bernardo Guerra sobre los supuestos malos manejos de los recursos del deporte en Antioquia.

Frustrado porque la gran mayoría de concejales se retiraron del recinto advirtiendo que era ilegal hacerle un debate de control político o más bien, un refrito de control político a una entidad del orden departamental como Indeportes, y por lo tanto no hubo quórum para desarrollar la sesión. La larga, densa y poco argumentada intervención del concejal Guerra tuvo que hacerse en lo que llamaron “sesión informal”, es decir, fuera del acta y ni siquiera su compañera de bancada y presidente de la corporación Aura Marleny Arcila quiso presidir la llamada sesión informal.

Las curules de los concejales se quedaron vacías y solo hubo tres concejales que se quedaron hasta el final, eso sí, ninguno salió a respaldar la posición de Guerra.

Vale recordar que este debate de control político fue citado por Bernardo Alejandro para contraatacar las contundentes y documentadas denuncias de Hugo Elejalde en su contra, por los numerosos contratos del clan de los Guerra con la Alcaldía de Medellín y sus entes descentralizados.