¿Autonomía universitaria o criminal?

El rector de la U de M., debe renunciar ─ Llamado al Grupo de los 100

Al oído de la señora ministra de Educación

Por José León Jaramillo Jaramillo (foto)

@JulianBedoyaL17 es un genio súper humano, o estamos ante un grave fraude que involucraría a las directivas de @UdeMedellin_. El estudiante hizo el 23 de noviembre de 2018, 4 exámenes de suficiencia y 3 exámenes preparatorios.” Catherine Juvinao C.

Las denuncias de la periodista de Caracol Radio, Catherine Juvinao C, sobre la presunta concesión irregular del título de abogado, por parte de la U de M, al senador Julián Bedoya Pulgarín, son preocupantes, al punto de que el informe de auditoría que elaboró el Ministerio de Educación concluye, en lo pertinente, que “…existen indicios que permiten concluir que presuntamente la Universidad de Medellín otorgó el título de abogado al señor Julián Bedoya Pulgarín, sin el cumplimiento de los requisitos exigidos en las normas internas de la institución…” Igualmente preocupante es la siguiente información de Una Voz por U de M (Facebook): “El CTI …visitó la U DE M por las investigaciones del caso de Julián Bedoya. Al interrogar a Felipe Hernández (Secretario General) sobre si existía favorecimiento al Senador, la respuesta fue (textual): “la universidad demostró que ella misma había autorizado entre el año 2000 y el año 2018 2.160 matrículas extemporáneas y que 265 estudiantes en los últimos 3 años habían presentado más de 4 exámenes en una misma jornada (sic) Amable lector: ¿Usted llegó a presentar 4 exámenes distintos el mismo día?

Son muchas las irregularidades en las que ha incurrido la administración de la U de M. en los últimos años. Sus actividades contrarias a los fines de los fundadores, los que fueron abandonados por la administración del claustro, el proselitismo politiquero que promueven sus directivas, práctica que prostituye la misión académica con el intercambio de votos por favores académicos o por becas y una contratación altamente cuestionable, exigen un cambio de rumbo para evitar el creciente descredito de la universidad, su cierre o la pérdida de la acreditación.

El rector de la U. DE M., debe renunciar, porque ese cargo, como el de profesor de un centro de educación superior, solamente deben ser ocupados por “personas de reconocida idoneidad ética, académica, científica y pedagógica”, a la luz de la Ley 30 de 1992, que es una de las que regula la Educación Superior en Colombia y así mismo deberían renunciar los miembros de su Asamblea General (Grupo de los 100), aquellos que hacen primar sus privilegios egoístas sobre los nobles fines del Claustro, traicionado así a los fundadores y a la universidad que juraron defender, para abrazar, por el contrario, los intereses inconfesables del cacique del Peñol y aplaudir sus tropelías.

Señores asambleístas esta ministra no es Gina Parodi. Si el rector no renuncia debemos removerlo de su cargo y elegir un rector de prestigio que le de tranquilidad al ministerio, un rector para un periodo de cuatro años, que respete la Constitución y las leyes y le dé lustre nuevamente a su mancillado nombre, pero para ello es necesario que primero reformemos los estatutos de la corporación, para modificar, entre otros acápites, el que consigna los requisitos para ser rector. Sugiero adoptar lo que establece la siguiente síntesis, en la que utilicé como fuentes la ley y los estatutos de las universidades de los Andes y de la U de A:  “Para desempeñar el cargo de Rector se requiere ser ciudadano colombiano en ejercicio, gozar de idoneidad ética y de buena reputación y no haber sido condenado por hechos punibles o sancionado en el ejercicio de su profesión o disciplinariamente por faltas graves; tener título universitario y acreditar una meritoria trayectoria en el campo de la educación o una amplia experiencia en el ejercicio de actividades públicas o privadas, y comprobados merecimientos en el servicio a la comunidad.”

Para que puedan dimensionar, amables lectores, el tamaño del problema en materia de contratación, voy a ponerles un solo ejemplo: no obstante que  los recursos de la universidad deben invertirse principalmente, por mandato del acta fundacional, en el incremento de cupos, de bachillerato y universitarios, para los estudiantes de las clases menos favorecidas, las directivas de la Universidad llevaron a cabo en el campus, entre otras obras faraónicas, la construcción del que denominaron parque lineal, una serie de piletas de mal gusto que culminan en una plazoleta, en la que se erigió una millonaria escultura del maestro SALVADOR ARANGO, obras que tuvieron, al parecer, un costo que superó los $9.000 millones de pesos, unos USD $4.5 millones. ¿Sabe usted, amable lector, cuántos colegios o aulas se construirían con esta cantidad? ¿Sabe usted cuántas becas se pueden obtener anualmente del manejo responsable de un fondo de $9.000 millones de pesos? Si no lo sabe, le pongo el siguiente ejemplo real: Don German Saldarriaga del Valle,  de grata recordación, uno de los grandes empresarios antioqueños, quien aplicaba permanentemente el principio rotario “Dar de sí antes que pensar en si”  (principio similar al que practicaban los generosos fundadores de la Universidad de Medellín) en septiembre de 1968, le donó  al Club Rotario $1 millón de pesos, unos USD $63.000 mal contados, para constituir la Corporación de Fomento Cívico  y Cultural, fondo que administra ese Club, corporación que este año repartió, o está próxima a repartir, premios por más de $300 millones.

Nuestros barrios populares son un polvorín de inconformes con razones, señora ministra, pues carecen de escuelas, de centros de salud y de todo lo imaginable y por ello nos preguntamos. ¿Se pagó lo justo por ese parque lineal y por las demás obras faraónicas que se levantaron en el campus de la U. de M. y en sus alrededores? ¿Hubo coimas? ¿Pagaron $ 9.000 millones por ese parque para apoderarse indebidamente de $ 5.000 o más millones? Solo una investigación seria puede contestar estos interrogantes. ¡Son bienes públicos! ¿Qué diablos tienen que ver estas inversiones, el otorgamiento irregular de privilegios académicos o la politiquería, con la autonomía universitaria?

Ahora bien, señora ministra, según la ley “… La formación ética profesional debe ser elemento fundamental obligatorio de todos los programas de formación en las instituciones de Educación Superior.” ¿Letra muerta? ¿Qué formación ética recibieron en la Universidad de Medellín su actual rector o el senador Julián Bedoya Pulgarín?

¿Cuál autonomía universitaria, ministra, ha de defenderse, si quienes ostentan el poder en las universidades no respetan los fines de sus fundadores siquiera, no acatan los estatutos, no les están dando cumplimiento, como sucede en la Universidad de Medellín, a esos nobles fines, porque los miembros de su asamblea son controlados políticamente por el cacique politiquero que la regenta? La universidad es un reflejo de lo que sucede en el país. Así como los parlamentarios se representan a sí mismos o a pequeños grupos de personas con intereses inconfesables y no a las comunidades a las que se deben, lo mismo sucede con los miembros de la Asamblea de la Universidad de Medellín.

Como lo asegura Carlos TognatoEn Colombia la autonomía universitaria ha sido repetidamente maltratada. En diversos contextos LO ACADÉMICO HA PASADO A UN SEGUNDO PLANO y las universidades se han transformado en organizaciones ‘SINÓNIMO DE LUCRO para sus fundadoresen PROVEEDORAS DE EMPLEO PARA FAMILIAS Y AMIGOS, o en MAQUINARIAS DE VOTOS PARA CACIQUES POLÍTICOS.” (Mayúsculas y negrilla fuera de texto). Esta descripción es un justo y fiel retrato de lo que sucede en la U. de M y en la mayoría de las 30 universidades que usted investiga y esto es lo que esperamos que usted cambie, señora ministra.

Los seres humanos, como bien lo dice Adela Cortina Orts, “…son sagrados unos para otros: No se les puede manipular, no se les puede maltratar. Eso quiere decir que deben poder expresarse libremente, ir por un territorio sin que se les detenga y tener derecho a que se les ayude a salir de la pobreza si están en esta situación.” Y por ello, señora ministra, fue fundada la U. de M., pero la corrupción y la aporofobia (Rechazo a los pobres) de que sufre el rector, sumada a una errónea interpretación del concepto de autonomía universitaria, impiden que estos principios éticos se cumplan.

La corrupción es terrible ministra: observe cómo el literal e) del artículo 32 de la ley 30 de 1992, tipificaba la malévola conducta de invertir dineros de propiedad de las universidades, en actividades diferentes a las propias y exclusivas de cada institución ─ por ejemplo el parque lineal descrito ─ como PECULADO POR EXTENSIÓN, pero el literal m) del artículo 25 de la Ley 1740 de 2014, derogó esa disposición, para que sus administradores pudieran robar con tranquilidad. Esas labores legislativas inmundas son las que adelantan los amigotes politiqueros del rector en la Comisión Sexta.

Finalmente señora ministra y si el rector no renuncia a la brevedad, creemos que debe iniciarle un proceso disciplinario y de hallarlo responsable, de conformidad con el numeral 1.5 del artículo 17, en armonía con el numeral 3º del artículo 18 de la ley 1740 del 23 de diciembre de 2014, debería usted separarlo del cargo y mientras ese proceso culmina es importante que designe un inspector in situ, para que vigile permanentemente y mientras subsista la situación que origina la medida, las gestiones administrativas, académicas y financieras de la entidad, a la luz del numeral 1º del artículo 13 de la invocada ley.

El próximo mes debemos reunirnos los miembros de la asamblea de la U de M, el denominado Grupo de los 100, cuerpo colegiado en el que los áulicos del rector pisotearán los derechos de los ocho miembros que conformamos la minoría, para que no podamos contar siquiera con un representante en la consiliatura. Por lo anterior, requerimos, señora ministra, que delegados suyos garanticen el voto secreto en esa reunión, pues la gran mayoría de los miembros de ese grupo son profesores, empleados o contratistas de la Universidad y les temen a las retaliaciones del politiquero y abusivo rector, que de liberal no tienen un pelo, pues no permite el disenso siquiera.

Si aplaudimos estas vagabunderías en las facultades de derecho, ¿con qué autoridad moral criticamos a los carteles de la toga o las conductas inmorales y deshonestas de muchos togados? Mientras la ética no sea nuestro camino, ni nosotros ni nuestros hijos saldremos de la piara inmunda, en la que nos revolcamos.

Ayúdenos ministra a rescatarles la Universidad a las clases menos favorecidas, de las garras inmundas del cacique del Peñol, ojalá antes de que el Congreso le de vida jurídica a la Superintendencia de Educación y el politiquero rector designe, entonces, a su conductor (al exalcalde del Peñol) o a un primo del senador Bedoya como primer Superintendente, como auguro que sucederá, pues esa es la politiquería.