Aulas y Aprendizaje Invertido desde Preescolar hasta la Educación Superior

 

Por Enrique E.Batista J., Ph. D. (foto)

https://paideianueva.blogspot.com/

Hoy no hay ninguna razón para que los maestros no empleen estrategias de aprendizaje activo y logren que sus estudiantes salgan de la rutina que los condena a ser pasivos, a copiar contenidos para la examinación en lugar de aprender para formarse para una vida personal y socialmente productiva.

Tal vez nunca existió razón para que los alumnos fueran condenados a la aburrición y la pasividad, y el maestro al rutinario e improductivo rol de dispensador de contenidos y de calificaciones. Décadas atrás bajo cierta urgencia para lograr eficiencia en los procesos educativos, se llegó a estandarizar un proceso único de enseñar. El maestro acabó con el rol de suministrador de información y los alumnos forzados a sufrir procesos escolares que niegan su inteligencia, su voluntad de aprender, su particular ritmo de aprendizaje, sus intereses específicos y sus aptitudes especiales. Se instauró, con inercia y momificación reconocida, una práctica educativa como si hubiese sido sacada de una sastrería, práctica reconocida como “educación de talla única” o “one size fits all.

Las momificadas prácticas educativas niegan las posibilidades de los alumnos para desatar su potencial creativo y alcanzar un aprendizaje situado en contextos auténticos, aprendizaje activo y colaborativo, aprendizaje personalizado o aprendizaje adaptativo. En lugar de estudiantes que asuman control sobre su aprendizaje y procesos de pensamiento y maestros proactivos que asuman un rol de guía (también activo en la construcción de proyectos formativos pertinentes), más allá de su desempeño en el desueto currículo lleno de amontonamiento inmisericorde de asignaturas para ser dictadas y aprobadas por los alumnos de cualquier manera.

Reitero que hoy no existe razón para condenar a los alumnos, negar su inteligencia y convertirlos en pasivos receptores de clases dictadas. No hay hoy razón para que los maestros no puedan emplear estrategias activas de aprendizaje y liberen la capacidad creativa de cada estudiante, de todos los estudiantes. Se pueden crear ambientes formativos más eficientes que permitan que el alumno aprenda más, más rápido y de manera sólida, en ambientes múltiple interactivos de aprendizaje con “aulas de aprendizaje activo” y demás escenarios escolares enriquecidos para el progreso de todos y cada uno de los estudiantes.

Una de las estrategias transformadora de las prácticas educativas, liberadora de los maestros y de los alumnos de la alienante e improductiva rutina escolar, es el modelo inicialmente conocido como  el “Aula Invertida” (o “flipped clasroom”), el cual para mayor precisión pedagógica se le ha denominado “Aprendizaje Invertido”  (“flipped learning”), este  ha sido concebido como un enfoque en el que la acción pedagógica se desplaza del énfasis de dictados a todo  el grupo en aula tradicional hacia un aprendizaje individual. El espacio grupal se transforma en un ambiente de aprendizaje dinámico e interactivo  en el que el maestro guía a los alumnos hacia procesos formativos que promueven el pensamiento crítico, la creatividad y la innovación (véase, por ejemplo, https://flippedlearning.org/definition-of-flipped-learning/).

Entre las características de los ambientes escolares para el “Aprendizaje Invertido”  están: cambio en el ambiente tradicional de arreglo físico rectangular del aula,  concepción del aprendizaje bajo proyectos, aprendizaje en el aula, en la escuela y más allá,  el alumno hace la lectura o análisis del material antes de la clase, el profesor no dicta información, el alumno avanza en la comprensión de los leído, a su ritmo con apoyo frecuente del maestro para facilitar su progreso, actividades como las tareas adquieren una dimensión distinta ya que en cierto modo se trasladan al aula mientras el alumno aplica lo leído o analizado con anterioridad y se empeña en una variedad de actividades para lograr aprendizajes sólidos, contextualizados.

El maestro puede dar instrucción a todo el grupo cuando lo estime necesario y estimular además del trabajo individual, la cooperación, el intercambio de ideas y conceptos, la experimentación, puesta a prueba de conceptos y aplicaciones, la comunicación fluida oral, escrita o multimedial. Las labores en la clase están guiadas por el autoaprendizaje, la interactividad y colaboración entre todos.  El estudiante es productor de contenidos.  El maestro en la escuela, colegio y universidad aplica como regla la máxima: “Que el aprendizaje sea real, profundo y contextualizado, en y para ambientes auténticos.”

Los recursos para el aprendizaje pueden ser textos, artículos, contenidos en la Web, blogs, videos, podcasts, o recursos más avanzados como los de realidad virtual o realidad extendida, laboratorios físicos o virtuales, salidas de campo o proyectos ambientales. En cierta forma es una estrategia de aprendizaje híbrido (blended learning). Se hace uso de multiplicidad de medios y recursos, de tecnologías digitales u otras apropiadas para cada proyecto de aprendizaje. Recordará el maestro, bajo el criterio de flexibilidad que no todos los contenidos se manejan con esta estrategia.

La reflexión primera para introducir la innovación del “Aprendizaje Invertido es transformar el aula y avanzar con la innovación más allá. No basta concebirla como un cambio de paradigma sobre cómo enseña el maestro y cómo aprender los alumnos en su camino cotidiano para conseguir logros cognitivos y afectivos de alto nivel. Una de las metas consiste en maximizar el tiempo, lograr que sea productivo y satisfactorios mediante estrategias que enfaticen la interacción plena del alumno con el maestro, con los compañeros, con los contenidos y con los medios tecnológicos. En algunos casos se trata, con clara inversión, de trabajo escolar en la casa y tareas en la escuela. Ambas son un lugar en donde los roles del maestro y del alumno se imbrican de manera sustancial, no regidos por el castigo o una calificación como en los ambientes tradicionales de “Sálvese quien pueda.

Se han señalado cuatro pilares para el aplicación del modelo de “Aprendizaje Invertido” (https://www.theflippedclassroom.es/los-cuatro-pilares-de-la-clase-invertida/): 1. Flexibilidad en el diseño de los ambientes y estrategias de aprendizaje, 2. Cultura de aprendizaje, 3. Contenido intencional y 4. Maestros  profesionales. El modelo requiere flexibilidad en la organización de la enseñanza, cambios en aulas y horarios, uso intensivo de variedad de recursos, tecnologías (tomadas como medios y no fines) y contenidos para aprender. Se requiere también la formulación de pertinentes proyectos de aprendizaje, interactividad plena, conocimiento y aplicación de las leyes que rigen el aprendizaje humano, alumnos que conocen y actualizan su ambiente personal de aprendizaje (PLE) y, claro está, maestros que impulsan las redes personales de aprendizaje (PLN) focalizado en las necesidades sociales e intereses del alumno. Es papel del maestro potenciar el deseo, voluntad y capacidad de innovar de los alumnos maximizando el uso del tiempo escolar, promoviendo el aprendizaje en todo momento y lugar y focalizando en evaluación formativa (no punitiva como acaban siendo las calificaciones) lo cual está lejos del dictado de contenidos resumidos para  luego calificar, lo que en la práctica cotidiana resulta  una trampa  consentida bajo una simulación engañosa de que se enseña y se aprende.

La Academia Internacional para el Aprendizaje Activo Artes y Ciencias, una organización que impulsa las mejores prácticas en el mundo sobre “Aprendizaje Invertido” (http://aalasinternational.org/) elaboró en 2018 los primeros estándares de formación para el “flipped learning.” Estos estándares, en español se pueden leer en:http://aalasinternational.org/normas-internacionales-aalas/. Se desarrollaron estándares para educadores desde preescolar hasta la educación media (K- 12), para la educación superior, líderes educativos, acompañados de pautas de formación y normas generales.

De otra parte, existe una Iniciativa Global que busca congregar a una comunidad mundial de educadores para que con el “Aprendizaje Invertido” se llegue a todos los estudiantes sin excepción (http://flglobal.org). Esta organización ofrece cursos y herramientas para la aplicación efectiva de la innovación destacando “pedagogía primero y tecnología segundo”. Sus importantes aportes para la educación desde preescolar hasta la universidad los destacaré en la próxima columna.