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La comunicación entre ambos mandatarios duró 55 minutos, mientras Trump conversaba con periodistas sobre Venezuela y lo que sigue tras la detención de Nicolás Maduro
Por Santiago Cifuentes Quintero
De Infobae
Una serie de detalles inéditos sobre la llamada telefónica entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario colombiano, Gustavo Petro, revelan cómo las tensiones regionales tras la captura del entonces dictador Nicolás Maduro y las presiones sobre la agenda antinarcóticos influyeron en un diálogo que terminó amortiguando un clima diplomático marcado por la confrontación.
El intercambio, que duró cerca de una hora, ocurrió alrededor de las 12:30 p. m. y fue atendido por Trump desde la Oficina Oval, interrumpiendo una extensa entrevista con periodistas de The New York Times.
En ese momento, el mandatario estadounidense hablaba sobre la situación en Venezuela y los planes de Estados Unidos tras la captura de Maduro.
Según el diario, Trump fue notificado mediante un mensaje escrito en el que se le informaba que el presidente de Colombia intentaba comunicarse con él.
El texto decía de forma literal: “Colombian President Gustavo Petro is calling for you” (El presidente colombiano Gustavo Petro lo está llamando), lo que llevó al mandatario a suspender la entrevista para atender la llamada.
Durante esa conversación previa con los periodistas, Trump sostuvo que líderes de la región, incluido Gustavo Petro, se habían sentido presionados o intimidados para alinearse con los intereses de Estados Unidos luego de la operación que derivó en la captura de Nicolás Maduro, en un contexto de reconfiguración del equilibrio político en América Latina.
Antes de recibir la llamada de Petro, Trump había señalado a los periodistas que Estados Unidos podría supervisar Venezuela durante años, controlar sus recursos petroleros y reconstruir el país de manera “muy rentable”, incluyendo hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano sometidos a refinación y venta bajo canales autorizados por Washington.
“Solo el tiempo dirá”, dijo Trump sobre la duración de esa supervisión, agregando que la relación con el gobierno interino de Delcy Rodríguez estaba “funcionando bien”.
Presencia de Vance y Rubio en la Oficina Oval
En la Oficina Oval, además de Trump, estuvieron presentes —al menos al inicio y al final de la llamada— el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, figuras con peso político relevante en la Casa Blanca y en la definición de la política exterior estadounidense hacia América Latina.
Rubio, en particular, ha sido un interlocutor constante con sectores vinculados a la transición venezolana, algo que Trump destacó en la entrevista al decir que Rubio “habla con ellos todo el tiempo”.
La participación de Vance y Rubio en el momento de la llamada, aunque aislada en términos de intervenciones públicas, sugiere que Washington consideró necesario mantener cerca a sus principales asesores ante un episodio que podía redefinir la percepción de liderazgo estadounidense en la región tras la captura de un presidente extranjero.
De acuerdo con The New York Times, Trump y Petro conversaron durante cerca de 55 minutos sobre “la situación de las drogas y otros desacuerdos”, una descripción breve que el propio mandatario estadounidense replicó en sus redes sociales tras concluir la llamada.
El diálogo fue interpretado por la Casa Blanca como un momento para disipar —al menos transitoriamente— cualquier amenaza inmediata de acción militar de Estados Unidos contra Colombia, después de que Trump semanas atrás hubiera propuesto esa posibilidad en medio de acusaciones de tolerancia de Petro con redes de narcotráfico.
Petro aprovechó la conversación para presentar cifras oficiales sobre la lucha contra las drogas de su administración y refutar las acusaciones de vínculos con grupos ilícitos, al tiempo que enfatizó la necesidad de restablecer canales diplomáticos formales.
Sin embargo, el presidente Gustavo Petro aseguró que la conversación telefónica con Donald Trump no fue producto de una iniciativa personal improvisada, sino del resultado de un trabajo diplomático metódico liderado por la embajada de Colombia en Washington.
El mandatario rechazó las versiones que señalaban que él había buscado directamente el contacto con el exmandatario estadounidense y sostuvo que el proceso se gestó a través de canales formales.
Según explicó Petro, el acercamiento fue posible gracias a las gestiones del embajador Daniel García-Peña, quien sostuvo diálogos tanto con congresistas republicanos como demócratas para abrir canales inéditos de comunicación entre ambos gobiernos.
En ese proceso, el senador republicano por Kentucky Rand Paul, desempeñó un papel clave como intermediario y facilitador del contacto directo.
De acuerdo con el relato del jefe de Estado, fue Rand Paul quien se comunicó con Trump y logró convencerlo de aceptar el diálogo. Petro afirmó que, una vez se concretó la posibilidad de la llamada, mantuvo su convicción histórica sobre la necesidad de conversar incluso en escenarios de alta tensión. “Siempre he sido un convencido desde joven de que es mejor dialogar para detener la violencia”, señaló. (Con información de Infobae).


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