15 abril, 2021

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

¡Amiga!, ¡Amiga!: ¡Qué dulce esa palabra suena hoy!

Por Enrique E. Batista J., Ph. D. (foto)

Hay algún grado de redundancia cuando se dice “Día del amor y la amistad”. La amistad y el amor en la cotidianidad se consideran a veces como opuestos. “Seamos sólo amigos”, puede decir alguien para finalizar, evitar o renunciar a una relación amorosa. Entre los griegos “philia” se refería tanto al amor como a la amistad. Entre los romanos “amiciria”, derivado de amare, amar connotó relación afectiva entre personas. Por ello, consideraban a la amistad como una forma superior del amor. En inglés el noviazgo amoroso es asunto de amistad: girlfriend, boyfriend (novia, novio).

Amor, afecto, lealtad y amistad han estado en la consideración de todas las culturas. Profetas, filósofos, poetas y cantantes las han tomado como fundamento para las consideraciones divinas y humanas de su inspiración. En la Santa Biblia encontramos que: “El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo” (Proverbios 27:9), el mandato de amarnos los unos a los a otros con amor fraternal (Romanos 12:10) y “Éste es mi mandamiento: Que se amen unos a otros, como yo los he amado” (Juan 15:12-15). (Lea la columna).