Al oído del señor Fiscal

Por José León Jaramillo Jaramillo

18 de Agosto 

Gloria Pachón viuda de Galán

Hoy domingo 18 de agosto del 2019, fecha en la que se cumplen 30 años del magnicidio del inmolado candidato liberal, del doctor Luis Carlos Galán Sarmiento, su viuda nos sorprende con  un libro que tituló “18 de Agosto

Teniendo en cuenta que doña Gloria es periodista de vieja data no vacilé en adquirirlo, pues me imaginaba que se trataba de un trabajo investigativo serio y profundo, que arrojaría luces sobre el magnicidio de un hombre tan admirado y respetado como lo fue el doctor Luis Carlos Galán Sarmiento, pero estaba equivocado. Se trata de un compendio de relatos y anécdotas de la vida nacional, la mayoría de los cuales ya conocíamos, o, si se quiere, de un ensayo biográfico de su viuda, que nada aporta al esclarecimiento de la muerte del líder liberal.

En  entrevista concedida al Canal Capital, doña Gloria manifestó que el doctor Galán tenía una memoria prodigiosa y que escribía, en sus libretas, todo lo que hacía durante el día y  sobre diferentes asuntos que le interesaban y ello me hace preguntarme: ¿Qué escribió Galán, el día 4 de agosto de 1989 y posteriormente, en esos diarios o en sus notas, sobre el fallido atentado en su contra en la ciudad de Medellín?  ¿Qué escribió Galán sobre sus entrevistas con el ex Procurador Alfonso Gómez Méndez y con el General Miguel Antonio Gómez Padilla, luego del frustrado atentado en Medellín? ¿Qué escribió Galán sobre las advertencias que le hicieron varias personas de que no fuera a la manifestación en Soacha? ¿Qué escribió, por esos días, sobre Alberto Santofimio Botero, con quién ya había mejorado sus relaciones personales?  ¿La familia de Galán le entregó esas libretas al ente investigador?

Le preguntaron, a doña Gloria, quién había asesinado a Galán y, sin vacilar, contestó: los políticos. ¡Por Dios! No se puede seguir engañando al país. Algunos miembros de la clase política de la época podían cuestionarse por haber incurrido en conductas deshonestas o inmorales, si se quiere, pero de ahí a asegurar que tuvieron que ver con el homicidio de Galán… hay mucho trecho. No se puede jugar con la justicia ni politizarla aún más de lo que ya está. Lo que ve el país, es que la familia Galán no sale de las cortes ensañada en su afán, el de que se persiga penalmente y sin pausa a quienes van graduando como los peores enemigos políticos de Galán, a la vez que le claman a la Corte para que mantenga en una celda a Santofimio, quien fue condenado como determinador del asesinato del doctor Galán, por una sentencia de casación altamente cuestionable fundada en los falsos testimonios de un mitómano, los de Popeye,  cuyas deposiciones fueron despreciadas, por unanimidad, con razón, por la Sala Penal del Tribunal Tribunal Superior de Bogotá, por provenir de fuente sucia. Ahora, estos vengadores, convirtieron, a Santofimio, en el determinador del asesinato de Lara Bonilla.  Es increíble ver, hoy en día, a los hijos de Galán convertidos en los mejores exponentes de lo que su padre combatió toda la vida, basta con decir que siguen alabando el gobierno corrupto de la mermelada y de los privilegios para unos pocos.

Los grandes enemigos de Luis Carlos Galán eran los narcotraficantes, quienes se oponían a la figura de la extradición que el Nuevo Liberalismo valerosamente defendía.  Pablo, el peor de todos y Gacha, entre otros, estaban seguros que de ganar el doctor Galán la presidencia los extraditaría al otro día de su posesión o que, sin vacilar, utilizaría todo el poder del aparato represivo del Estado, manifestado en sus formas de Ejército y Policía, para neutralizarlos o darlos de baja.

¿Cómo asegura, doña Gloria, que “…la realidad era que ni en esta oportunidad, ni en otro momento a lo largo de sus campañas, recibió…” Galán “…alertas por parte de los responsables de su protección sobre los riesgos que lo acechaban, por el contrario, lo tranquilizaban y le decían que su seguridad estaba garantizada.”? Cuando la realidad muestra que Galán era el colombiano más amenazado.  Se recordará que la guerra empezó con el ex Ministro Lara a quien asesinaron en 1984, 5 años antes del asesinato de Galán y siguió, entre muchos otros crímenes, con el asesinato de otro colombiano excepcional, el de don Guillermo Cano Isaza en 1986. El mismo Galán enfrentó valerosamente, en varias ocasiones y  en sus discursos al narcotráfico, con tanta dureza e inteligencia como Don Guillermo Cano y para muestra un botón: “…A mi Patria allegó, como allegó a más de 60 países del mundo, el poder oscuro y criminal del narcotráfico y ha sido el Nuevo Liberalismo, la única fuerza política que en Colombia se enfrentó a ese adversario terrible de la sociedad, de la organización institucional…El fenómeno del narcotráfico es una de las amenazas más terribles que existen contra la libertad y la justicia en el mundo…” Y sigue teniendo razón, pues hoy el narcotráfico, gracias al gobierno que defendieron, a capa y espada, los Galanes, es el que dirige al país.

Todos los indicios  muestran que fue Pablo Escobar, un psicópata in influenciable, como lo declararon su propio hijo y su abogado, quien ordenó el atentado frustrado contra el candidato liberal en Medellín; atentado que fracasó gracias a las labores de la Policía Nacional  y adicionalmente demuestran que,  el mismo Pablo, se coludió con Gacha y éste con delincuentes del magdalena medio, para poder asesinar a Galán en la plaza de Soacha;  de allí salieron los asesinos materiales de Galán y no de un directorio político, salvo del galanista de Soacha donde trabajaba Rueda Rocha, el asesino material de Galán. Ver revista Semana, la que se refiere a la piezas olvidadas del caso Galán, las que inexplicablemente nunca se han investigado.

https://www.semana.com/nacion/articulo/las-piezas-olvidadas-del-caso-galan/533379

Que muchas otras personas querían asesinarlo.  Es posible, pues Galán era un hombre extraordinario. En una palabra, Galán quería acabar con el “régimen”,  con las conductas políticas clientelistas, con la mermelada, con la corrupción de los partidos políticos.  Quería mejorar las condiciones de todos los colombianos, para que todos, sobre todo los más pobres, tuvieran igualdad de oportunidades; quería acabar con el poder corrupto y corruptor de los grupos empresariales que se han venido apoderando del país, de las empresas, de las pensiones y del ahorro de los colombianos. Galán, como él mismo lo predicaba, no buscaba unas curules ni tampoco per se la presidencia, esta apenas era un medio para lograr una nueva sociedad y conseguirla era su verdadera meta. Quería acabar con el narcotráfico, con la minería ilegal, luchar por la restauración moral de la república, quería elecciones libres, con representación auténtica del pueblo en las instituciones, con garantías para todos. Su misión era “rescatar a Colombia de un sistema político que la oprime, la frustra y es la causa fundamental de la injusticia y de la violencia…”,del cual forman parte importante, hoy en dia, los Galanes y por eso lo podrían haber matado los políticos, pero no hay indicio serio alguno que lo demuestre; que demuestre que aquellos, los políticos, se hubiere coludido con el narco; los indicios demuestran plenamente que su sentencia de muerte la dictó el narco ya enloquecido y que el cuento de que los políticos fueron sus determinadores es una fabulación mentirosa de su viuda y de sus hijos para ejercer venganza contra sus enemigos políticos. ¡Que infamia! A Galán lo mataron los narcotraficantes así sus familiares hayan logrado la condena de algunos políticos o policiales como los determinadores de ese crimen, quienes no lo fueron!

Yo no soy nadie para asegurar si la Policía Nacional tuvo o no responsabilidad en el homicidio de Galán o si le cabe responsabilidad alguna al General Miguel Antonio Maza Márquez, así la Corte lo hubiera condenado,  pues las dudas  que sembró entre nosotros ese gran jurista qué es Iván González Amado no me permiten hacerlo, ello en el caso de Maza y las que sembró en mí el maestro Jorge Arango Mejía me convencieron totalmente de la inocencia de Santofimio y de la venganza politiquera de su viuda y de los Galanes contra el político tolimense. ¡No hay derecho!

Si lo que se busca es la verdad como lo asegura su viuda, no me cabe la menor duda de que Galán tuvo también mucha responsabilidad en su propio asesinato. Galán fue, por decir lo menos,  imprudente,  al haber ido a esa manifestación,  a la de Soacha, a pesar de que estaba amenazado de muerte, pues no era sólo su vida la que estaba en juego sino la de muchísimos colombianos, máxime cuando éste sabía que, 15 días antes de la manifestación de Soacha, había fracasado un atentado del cartel de Medellín en su contra, atentado en el que los sicarios pensaban utilizar un Rocket y un carro bomba para para asesinarlo, elementos que fueron decomisados por la Policía cerca a la U de M. ¿Cuántos inocentes hubieran muerto de haberse utilizado estos artilugios?  y, más aún, cuando era consciente de que el día anterior al de su magnicidio, el Cartel de Medellín había asesinado a balazos en Bogotá al señor Magistrado Carlos Ernesto Valencia García y en la mañana del suyo, del de Galán, había asesinado en Medellín al señor Coronel Valdemar Franklin Quintero. El enemigo no era pequeño, las autoridades carecían, entonces, de recursos humanos y materiales suficientes hasta para defender a sus propios hombres, quienes igualmente caían como moscas y la prudencia llamaba a guarecerse en Bogotá, pues él ya tenía la Presidencia garantizada. ¿Qué tal que el cartel de dementes hubiera utilizado en Soacha en vez de sicarios un carro bomba o un rocket como los decomisados en Medellín, el 4 de agosto del fatídico 1989, elementos que pensaban utilizar en la Universidad de Medellín para asesinarlo?

¿Cómo es posible que su jefe de escoltas o el mismo candidato o sus acompañantes al llegar a la plaza de Soacha y darse cuenta de que las promesas de seguridad que se le habían hecho al candidato no se habían cumplido, pues se oían los voladores, se observaba el consumo de licor y la ausencia de requisas y que ni la Policía los recibió al llegar al municipio, como que tampoco se veía un policía siquiera en la plaza, no adoptaron la decisión de dar marcha atrás, la de devolverse para Bogotá?  Así  percibió la escena ese gran colombiano que es Juan Lozano,  quien,  como es obvio, nada podía hacer, en ese momento, para prevenir el magnicidio. La dantesca imagen, la describió, él mismo, así: “…con mucha dificultad logramos llegar a la plaza  parquear el carro frente a la alcaldía y sentimos una enorme angustia porque era absolutamente evidente que los operativos de seguridad que se nos habían anunciady que le habían asegurado al doctor Galán  que se iban a montar no estaban montados…” y agregó haber encontrado con“…horror que los controles de seguridad para proteger al doctor Galán eran prácticamente inexistentes, había una turba alicorada, un ruido infernal, un reventar permanente de voladores y no se había hecho un control para evitar el porte de armasni había un mecanismo de requisa para quienes pretendían participar en el acto.”. ¿De quién es la culpa de todo lo acontecido? De cualquiera. Dicho de otra manera, no se busca al culpable se  busca un culpable ¡Esta es la justicia espectáculo en Colombia!

Fiscal.  El homicidio del doctor  Luis Carlos Galán Sarmiento nunca se ha investigado, ni se está investigando con laseriedad, el rigor y la técnica que debe hacerse.  Lo que se comenta y que profesionalmente llevo in pectore es muy preocupante, pues hasta de ligerezas, desviación de la investigación y de falsos testigos, por decir lo menos, se habla. Así como usted dispuso recientemente que se revisará la actuación de un fiscal en el caso de un cantante imitador, creo que bien valdría la pena, dada la importancia de este magnicidio para el país, que usted designe una comisión de uno o dos fiscales de su confianza, para que oiga a los involucrados, estudie el expediente y le rindan un informe a su señoría, pues el país se merece una investigación seria y pronta, pues nada se ha avanzado, en mi concepto, en los últimos 10 años, salvo apaciguar un poco la sed de venganza y de dinero de los herederos del doctor Galán.

Por la restauración moral de la República, ni un senador,  ni un candidato a la alcaldía, ni la representante legal de una fundación que maneja recursos multimillonarios,  asignados por el Estado, de los que algunos reclaman una pronta rendición de cuentas, quien asegura que sólo se ha capturado y condenado al 30% de los responsables del crimen de su esposo y que anhela que se condene a otros colombianos a las  volandas, esté en contacto permanente con periodistas, jueces y fiscales, destruyendo cualquier posibilidad de recogimiento de aquellos, a quienes incumbe el tremendo deber de acusar o de juzgar, para saciar así su sed de venganza que no de justicia.

Amable lector: si usted quiere conocer a Galán hágalo a través de sus escritos o escuche sus discursos. De estos le copio los siguientes enlaces. Allí podrá apreciar la grandeza del inmolado líder liberal y entender por qué tantos colombianos seguimos lamentando su muerte y la de don Guillermo Cano y los espectáculos de incivilidad que nos ofrecen la familia Galán y el ente investigador.

https://www.youtube.com/watch?v=rXBhpOVU_zM

https://www.youtube.com/watch?v=tXZ5ZbzfVQ8

https://www.youtube.com/watch?v=zfw_iJnRQ20

Coletilla: Presidente: hay que ayudarles económicamente también a las familias de los jueces y magistrados y a las de los centenares de oficiales, policías,  militares y agentes del DAS que cayeron y siguen cayendo en la guerra contra el narcotráfico. Por esas víctimas olvidadas y por ese gran oficial que fue el Coronel Valdemar Franklin Quinteroelevo mis oraciones al cielo y pido un minuto de silencio.