Dos importantes empresarios dialogaban en el ascensor de una de las torres de un banco de la ciudad.
- “¿No te parece que a Vicky Dávila (foto) se le está yendo la mano?”, preguntó uno… “Con la experiencia que tiene, no hay derecho a que le ponga los micrófonos de la W al servicio de la defensa del cuestionado senador Armando Benedetti” (foto).
- El otro contestó: – “Sí, claro. Pocos personajes tan desprestigiados como Benedetti, tienen ese privilegio de salir a lavar su imagen y a atacar al Fiscal General de esa forma. El hombre se victimiza… Que se defienda en los estrados judiciales”.
- “Vicky debería tener una línea más seria. Más digna la posición del abogado Jaime Lombana. Pero uno no puede buscar sintonía a cualquier precio, pues Benedetti aparece en todos los escándalos de corrupción, y los oyentes no se tragan ese cuento del equilibrio informativo”. Se abrió el ascensor y se fueron cada uno por su lado.


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