Una mala pasada tuvo el narrador y humorista Guillermo Díaz Salamanca (foto) cuando su corazón le obligó a “inclinarse” para que le pusieran un stent y recuperara su actividad de siempre: mamarle gallo a la vida.
Cuenta Humberto Gómez Bermúdez, uno de sus amigos, que en una oportunidad en Nueva York iban caminando cuando veía cómo se le acercaba la gente para pedirle fotos o un autógrafo. “Lo conocen en muchas partes del mundo”, dijo Humberto.
En estos días de descanso obligado se dedica a recibir (Revista EJE XXI).
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