Así se ha denominado el plan de choque propuesto por el presidente Duque, que pretende atacar de frente la criminalidad ciudadana, a través de una serie de operativos y estrategias represivas contra la delincuencia común en cada uno de los rincones de nuestro territorio nacional.
Eso está bien y es importante que nuestro presidente se preocupe por la criminalidad y la violencia que se está trasladando a las urbes, pero tampoco puede descuidar los demás aspectos importantes dentro del desarrollo normal de un país.
Y no, no es de gobernar con retrovisor y hacer “la más fácil” y endilgarle la culpa a su antecesor, diciendo que el país está en déficit y por lo tanto no se pueden solucionar problemas álgidos como la educación, la justicia y la corrupción que día a día consumen nuestro país y no pasa absolutamente nada. (Lea la columna).
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