12 febrero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Salud y Estado: Mientras el sistema de salud cojea, ellos vuelan 

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Henry cap

Por Henri Cap Martin 

Así lograron tres IPS colombianas estar entre las mejores del planeta. 

A nadie se le escapa que el sistema de salud en Colombia tiene problemas de fondo. Falta plata, los medicamentos no siempre llegan y que los pacientes de muchas EPS enfrentan trabas todos los días. Pero a pesar de ese panorama tan pesado, hay instituciones que siguen dando la pelea. No solo cumplen, sino que lo hacen tan bien que hoy están entre las mejores del mundo.

El ranking Brand Finance Global Top 250 Hospitals 2026, que mide la reputación de centros médicos a nivel global, acaba de incluir a tres IPS colombianas entre los 100 primeros. No es un premio de consuelo: es una medición seria, hecha por una firma internacional que entrevista a miles de profesionales de la salud, revisa indicadores de atención, investigación, formación académica y prestigio entre colegas.

La Fundación Valle del Lili, en Cali, quedó en el puesto 45. La Fundación Cardioinfantil – LaCardio, en Bogotá, en el 48. Y la Fundación Santa Fe de Bogotá, en el 54. Tres instituciones, dos ciudades, un país que demuestra que sí se pueden hacer las cosas bien, a pesar de las políticas gubernamentales. 

Estos reconocimientos no son solo trofeos para colgar en la pared. Tienen efectos concretos: atraen talento, abren puertas para colaborar con centros de excelencia en otros países y generan confianza en los pacientes, tanto colombianos como extranjeros. Todo esto ocurre mientras, al mismo tiempo, la Defensoría del pueblo reporta un aumento considerable en las quejas y reclamos por falta de medicamentos y demoras en la atención. Una contradicción que no debería existir, pero que muestra algo importante: el nivel de una IPS no depende únicamente de lo que pase en los escritorios de la administración central.

La lección es sencilla, pero poderosa. En Colombia hay médicos, enfermeras, jefes de servicio y equipos enteros con capacidad de sobra para estar a la altura de los mejores del mundo. Lo demuestran todos los días, sin reflectores, muchas veces con recursos justos. Que tres hospitales estén en este ranking no es un milagro: es el resultado de décadas de esfuerzo, formación y compromiso. El reto ahora es que esa calidad deje de ser la excepción y se vuelva la regla.

Por último, si la UPC fuera suficiente, si los recursos llegaran completos y a tiempo, las IPS de este país podrían invertir más en lo que realmente importa: más talento humano, mejores equipos, insumos, calidad en el servicio y, sobre todo, más humanización en la atención. 

Ese es el salto que estamos esperando. Porque el conocimiento y la vocación ya los tenemos.