Por Francisco Becerra
Nos encanta la trampa; la viveza de mico; tumbar al que da papaya; admiramos a los culebreros paisas, a los políticos embusteros, a los que no les da pena voltearse en cada elección; incluso decimos: Vamos a votar por esa rata con tal de que le haga daño a quien no nos gusta.
Chats enteros de personas que predican honestidad, moral, lucha contra la corrupción. Llenos de invocaciones a Dios, terminan incitando a la trampa, al engaño electoral.
Damas que se las dan de pulquérrimas, comulgadoras diarias, invitando a hacer trampa anulando votos de consultas de quienes no son sus candidatos.
Lo divertido es que eso mismo se lo van a hacer los otros partidos a sus candidatos:
• Los de Cepeda anularán los votos de la consulta de Paloma, de Roy y de Claudia. Lo harán poniendo una X en todo el tarjetón de las consultas.
• Los de Abelardo anularán con la misma X la consulta de Uribe, de Cepeda, de Roy y de Claudia.
La campaña del Congreso, que es fundamental para el futuro, se hará solo pidiendo que hagan la viveza de hacerles triquiñuelas a los adversarios. Para demostrar quiénes somos más vivos para hacer trampitas.
Me imagino el ejemplo moral que les están dando madres, abuelas y abuelos, enseñando a los hijos y nietos que no deben hacer trampas en los juegos y que hay que respetar las reglas del juego, mientras esos niños los escuchan planeando cómo les hacen trampa a las elecciones.
¡Qué belleza de ejemplo!
Los que me leen saben perfectamente de lo que estoy hablando: De un país de doble moral, que presume de mojigato y en el que la honradez desapareció hace muchos años.
Queremos elecciones transparentes, pero pudiendo hacerle trucos a las reglas cuando perjudiquen a los que no piensan como nosotros.
Ñapa: Sería conveniente que los trampositos, que son de todos los partidos sin excepción, hicieran el mismo esfuerzo para elaborar la lista de testigos electorales, para defender los votos limpios que saquen para el Congreso. Esa es una labor lícita y fundamental. Un Presidente sin Congreso, se jode.
Ñapita: Solo un mitómano descarado como Roy puede sostener que Petro puede ser su vicepresidente.
Esa es una de las más grandes mentiras de los últimos 30 años en Colombia. Un presidente en ejercicio NO PUEDE HACER CAMPAÑA POLÍTICA.
¿Alguien podrá votar por un embustero de ese tamaño?
Ñaputa: Mienten quienes afirman que Abelardo o Cepeda van GANANDO en las encuestas. La única verdad es que HAY EMPATE TÉCNICO.
Con todo respeto a los fanáticos:
“EMPATAR NO ES GANAR”.
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