31 enero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Choque de egos

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Por Oscar Domínguez G. 

Presidente Trump: le concedemos el honor de recibir en la Casa Blanca, debidamente revocada para la ocasión, al presidente Gustavo Francisco quien viaja con visa hechiza. Nos lo devuelve pronto.

Nada de entrar a Petro por el sótano o por alguna puerta falsa como sucedió con María Corina Machado para minimizar la importancia de su visita. Me late que el endoso de la medalla del Nobel de Paz a su megalómana señoría se perdió porque sus complacencias están puestas en la “fantástica” Delcy Rodríguez, la presidenta encargada. Además, qué es eso de aparecerse María Corina con la medallita no más. Si hubiera entregado también a Trump los dólares del premio otro gallo habría cantado. Los suecos son mejores para fabricar dinamita que para otorgar premios Nobel, ironizó Borges. Lo mismo podría decirse de ciertos premios de paz que entregan los noruegos. (Y no lo digo por Maria Corina que estuvo bien entregado, pero mal endosado al gringo).

¿Cuántas divisiones tiene el papa?, preguntó Stalin para bloquear la presencia de Pio XII en la Conferencia de Yalta ¿Cuántos    barriles de petróleo ofrece María Corina? Ni siquiera para tanquear ese monumento a la vanidad llamado limusina presidencial.  Delcy le está entregando el petróleo al nuevo Luis XIV a quien en 2017 los mejores siquiatras estadounidenses, citados por la sicoanalista francesa, Elizabeth Roudinesco, calificaron como “una mezcla de sociópata, narcisista, sádico, peligroso e incapaz de gobernar a su país”.

Sin posar de Nostradamus considero que su charla con Petro será el encuentro de dos egos como el Empire State. De decirse hasta por dónde sale el sol, pasarán a estrecharse los cinco claveles. Pragmatismo, ante todo. Le advierto que el revolucionario Petro es capaz de decirle de frente lo que escribe en trinos en las madrugadas, o lo que dice en las manifestaciones o kilométricas alocuciones por televisión. Ni por esas nos vaya a privar de sus luces. Yo veré.

 Le recuerdo que su interlocutor  no es ningún pintado en la pared. Su preso estrella, Nicolás Maduro, asegura que es uno de los hombres más inteligentes que conoce.  En muchas de sus actuaciones parece un calco suyo desde la izquierda.  Dese por bien servido si le permite hablar. (Prepárese porque Petro le exigirá que devuelva a Maduro a su pais para que sea juzgado allí por sus compinches. El gato cuidando el queso).

Petro suele llegar tarde a las citas. O simplemente no aparece.  Paciencia. Que les vaya bien, en todo caso. Y como un aporte mío al éxito del blablablá que sostendrán, para acabar con el negocio de la droga sugiero que se enfoque en la obviedad de pescar a los grandes mafiosos gringos.  Así ahorra dólares en invasiones. O tápeles la nariz a los periqueros “made in USA”.