25 enero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Senador Trujillo he ahí a tu ministro

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Por Iván de J. Guzmán López

El acto más vil y despreciable que se le puede hacer a un ser humano, es el burlarse de su impotencia, de su estado de indefensión, de su situación de imposibilidad para resolver una dificultad que atenta contra sí mismo o contra un colectivo (peor en este caso) de trabajadores de la salud. Eso fue lo que hizo, de manera perversa y ladina, Guillermo Alfonso Jaramillo ¡ministro de salud! del gobierno del cambio, ministro de Petro, el mismo que odia tanto a nuestro departamento de Antioquia, el mismo que tanto apoya el senador antioqueño, de Itagüí, para más señas, Carlos Andrés Trujillo González.

Ocurrió a propósito de un video en el cual el doctor Luis Fernando Arroyave Soto, gerente del hospital san Rafael de Itagüí, denunciaba que los trabajadores de ese centro de salud  soportaban ya 4 meses sin salarios y “algunos se han desmayado del hambre y prestan en pagadiarios”, lo que lo llevó a romper en llanto.

La respuesta del ministro no podía ser más vulgar e inhumana: “Los ricos también lloran”. 

Ricos, los aseadores; ricos los porteros, ricos los y las enfermeras, ricos los camilleros, ricos los miles de pacientes sin recursos. Estos son lo que el ministro llama “ricos”; otros, apegados al odio visceral y de clase que  Petro y sus ministros tienen por este departamento, opinaron que el ministro no se refería tanto a los trabajadores de la salud, como sí a nuestra Antioquia,  a quienes vivimos y nacimos en esta tierra de Tomás Carrasquilla. Tal vez a eso, a la consideración de lucha de clases cutre y trasnochada que manejan, y cuya lectura les asegura que aquí no apoyamos “el cambio”, ese cambio que empobrece, que sólo envilece, que corrompe, es que nos consideran ricos.

Creo que lo que acaloró al ministro fue una rueda de prensa convocada por la Secretaría de Salud de Antioquia en la que esa dependencia denunció que las deudas de las EPS con los hospitales del departamento, tanto públicos como privados, sobrepasan el techo de los $8 billones por cuenta de las EPS, en especial, la Nueva EPS, intervenida y administrada hace 2 años por el gobierno Petro. Este asunto, se sabe, obedece a una política sistemática y bien calculada de asfixia presupuestal de la salud, usada para réditos políticos, a costa de miles de víctimas que, para desgracia del ministro y el gobierno mismo, ya se está sistematizando y contando con nombres propios.

A propósito, Carlos Alonso Lucio, el exintegrante del M-19 y jefe de Petro en esa organización, en un video de ayer 24 de enero de 2026, denuncia:

“Cuando llega Gustavo Petro al Palacio de Nariño, Colombia, en materia de salud, estaba en el puesto 32 de los países del mundo, y hoy en sus manos ha caído al puesto 87; es decir, que el grado de destrucción del sector salud es impresionante, una descolgada abismal y todo sistemáticamente por su propósito de destruir sin saber que ya existen los datos, datos acopiados por ejemplo por la defensoría del pueblo y por distintas organizaciones de análisis del sector salud. Ustedes saben, por ejemplo, que ya existen 2.446 datos de personas que murieron en casos en que ya el sistema arroja que si no hubiera habido crisis, hubieran podido ser atendido, hubieran podido tener sus medicamentos a tiempo. ¿Quién va a responder por eso? allí hay un dolo, inclusive parte de la discusión que se establece es que eso no puede quedar en la impunidad. Son 2.446 compatriotas de distintas edades, niños, adolescentes, personas mayores, hombres o mujeres que perdieron sus vidas por la destrucción del sector salud”…

Esta actitud altanera, vil, del ministro Jaramillo, no es nueva; lo viene haciendo con entera libertad a lo largo y ancho de Colombia (es sólo revisar informes de prensa, noticias y denuncias de columnistas, para saber que este es el único ministro que insulta a los más humildes, abusa de su autoridad y destruye sistemáticamente al sistema de salud colombiano), con el beneplácito de Petro, obviamente, y sin que aparezca –por lo pronto- quién le pueda poner el cascabel a semejante gato tan macabro.

El asunto pasó de castaño a oscuro, y las responsabilidades, tarde o temprano, tendrán que ser asumidas; mientras tanto, roguemos a Dios que no tengamos que recurrir al moribundo sistema de salud, porque nos espera lo peor. Si no, que lo digan nuestros millones de maestros cabestiados por Fecode en su peregrinar por EPS, no obstante que son amigos y financiadores de la campaña ¡Petro presidente!

He ahí tu ministro, senador Carlos Andrés Trujillo González, ultrajando a tu hospital y a tus pueblos Itagüí y Antioquia;  el presidente que tanto apoyas y que tanto odia a nuestra Antioquia, fresco y sonriente como un personaje de comedia.