Por Darío Ruiz Gómez
Diosdado Cabello ha desmentido de nuevo al Presidente Petro, esta vez recordándole que la explosión que se sintió en un lugar del Golfo de Maracaibo no fue en una fábrica sino en un enfrentamiento entre el ELN y las Disidencias con presencia del Ejército venezolano y cuyo saldo mortal fue de ochenta muertos.
¿Lo hacen de verdad para apoderarse solamente de las rutas de exportación de cocaína hacia Estados Unidos y Europa o lo fundamental consiste en afirmar territorios que en una mesa de conversaciones podrían reclamar como propios? Por otra parte en la historia del movimiento guerrillero en Colombia, tal como se puso de presente en Urabá, en la misma Venezuela donde eliminaron sin contemplación alguna a Santrich, a Gentil Duarte y a muchos comandantes del ELN en una lucha fraticida, este tipo de insania ha sido lo característica cuando estalla la suprema irracionalidad de la “justicia revolucionaria”.
En un enfrentamiento entre los Comandos de la Frontera de Calarcá y la Carolina Ramírez fueron asesinados 22 muchachos indígenas de esta última. La visión de los cuerpos desnudos de estos indígenas arrojados por una volqueta en una fosa común ilustró el significado de este tipo de matanzas entre grupos guerrilleros. Por esto el espectáculo de treinta cuerpos de anónimos guerrilleros asesinados por Calarcá en el Guaviare su país privado y donde se dio el lujo de mantener bajo toque de queda a más de cuarenta mil habitantes comprueba la barbarie de estos actores armados que circulan en vehículos oficiales libremente sin que nadie pueda detenerlos.
Aquí sí el jaguar que, es una bestia, da paso a quienes al ponerse un uniforme y aceptar como evangelio unas disparatadas versiones de Marx o Lenin son presas de la más oscura insania que de militantes de una ideología tóxica pasaron a convertirse en despiadados defensores de una patria inventada para engañar bobos.
En abril del año 2.000 el Partido Comunista que había firmado la Paz refrendó el llamado Movimiento Bolivariano cuyo objetivo fue crear la República Bolivariana de Colombia respaldados y financiados por Chávez. Reyes, Marulanda, Santrich, Pablo Catatumbo, Alfonso Cano entre otros aparecen junto al Partido Comunista Clandestino como dirigentes de esta farsa cuyo verdadero objetivo tal como lo estamos viendo gracias a la detención de Maduro fue constituirse realmente en una organización criminal dedicada a enriquecerse a través del narcotráfico y la minería ilegal.
Es lógico entonces que tilden a sus adversarios políticos de “antipatriotas”. Calificarlos de fuerzas binacionales es exacto como lo pretendieron eliminando inicialmente las fronteras entre el Zulia y el Catatumbo.
Que hoy a diez años de la firma del Pacto de Paz Santos-Timochenko las FARC no haya entregado ni un uno por ciento de la reparación debida a miles y miles de víctimas comprueba, repito, que la JEP no ha sido una justicia transicional sino parte de esta farsa donde no solamente incumplieron una promesa si no que bajo el señuelo de esa supuesta patria siguieron enriqueciéndose: 196 soldados y policías han sido asesinados desde 2025 hasta la fecha de hoy.
Señala a Petro, Salud Hernández como incapaz de haber detenido esta carnicería, olvidando que el gobierno las ha propiciado y es quien ha colocado las graderías invisibles para que una sociedad indiferente se distraiga contemplando este circo romano.


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