18 enero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Mejor ve corriendo a tu casa

Haga Click

Image Map

Por Iván de J. Guzmán López 

Me cuentan que la tal “gran gestión de la cancillería”, mediante la cual el presidente Petro logró acceder a una cita con el presidente Trump, es pura mentira, de esas tantas a las que nos tiene acostumbrados este gobierno.

Aseguran mis fuentes que, lo cierto, fue que pusieron “a Raimundo y todo el mundo” a suplicar una reunión con el presidente norteamericano, ante la inminente intervención de “La Delta Force” esa temible división militar oficialmente conocida como el Primer Destacamento Operacional de las Fuerzas Especiales Delta, el grupo militar de operaciones especiales encargado de misiones de alto riesgo, como la lucha antiterrorista, el rescate de rehenes y la captura o eliminación de objetivos de alto valor para EE UU. Parece que en el gobierno sabían que preparaban la misma operación quirúrgica que aplicaron a Maduro, esta vez para Petro, sobre cuyo “cuerpecito” pesaban advertencias perentorias. Es claro: Trump ya había advertido que Petro debería “tener cuidado”, sugiriendo que podría sufrir la misma suerte que Maduro, lo que tenía al presidente colombiano claramente aterrorizado. Latigazos iguales, o peores, ya habían sido descargados sobre el jefe de los progresistas colombianos: “sigue Petro”; “Tiene que cuidar su trasero”.

Quienes creían que Trump era un orangután con garrote en manos, se equivocaron, pues resultó un estratega político, tanto para la guerra como para la paz; así lo demuestra su promesa cumplida de acabar con la guerra en Gaza,  sacar preso al tirano Maduro de las barbas de 30 militares cubanos, lacayos del régimen sanguinario de Maduro, sin aplicar una intervención de ocupación en toda Venezuela y “usando” a Delcy Rodríguez para la tarea de devolverle a la tierra de mi admirado escritor Arturo Uslar Pietri las condiciones para el tránsito adecuado a la civilidad y la democracia.

La llamada desesperada de Petro, que Trump aceptó atender y que usó para “endulzar” al presidente colombiano, e ir más allá, como fue el invitarlo a la Casa Blanca, empezó a obrar de manera inmediatamente: se acabó de forma instantánea el tono agresivo, cargado de odio y “anti imperialista” que venía usando el petrismo, a tal punto que en la Plaza de Bolívar, ante una manifestación que él mismo había citado, se mostró manso, eufórico, ante la perspectiva de la reunión con Trump y la posibilidad de salvar su pellejo. “Jaque mate”, supongo que expresó Trump al colgar el teléfono. Ahora Petro, ya no es Petro. Sabe que tiene que “colaborar”.

Parece que por ahora, Petro dispone de respirador artificial, y tendrá que llegar a Washington con un discurso cuidadoso, bien fundamentado,  con estadísticas en mano, porque, como dice en uno de sus artículos la columnista Salud Hernández, “Colombia nada en coca y este gobierno continúa con un discurso populista. Es absolutamente incapaz de poner en marcha una política realista de sustitución de cultivos”. Esto lo sabe Trump y lo sabe la CIA y lo sabe la DEA; y saben que la operatividad de nuestras fuerzas armadas fueron baldadas, se extorsionan a  nuestras instituciones con el presupuesto, se deslegitiman los poderes, se abandonan las poblaciones a la delincuencia, se convierten las universidades públicas en cuarteles de la delincuencia y ahogan al pueblo con alzas desmedidas del 24% hasta en una cebolla, por pura enfermedad y odio de clases.

A finales del año pasado, previo a la caída del tirano Maduro, Trump había declarado a medios internacionales, en la Casa Blanca:

“Colombia tiene fábricas de cocaína donde hacen la cocaína. ¿Derribaría esas fábricas? Estaría orgulloso de hacerlo, personalmente”, aunque, acto seguido, “aclaró que no afirmo que lo vaya a hacer en este momento”.

Mucho me temo que Petro no tendrá argumentos para justificar su incapacidad manifiesta para combatir el narcotráfico, seguirá en la Lista Clinton, continuará en la lista de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE. UU.), junto a su derrochadora Verónica Alcocer, su genuflexo Armando Benedetti, y su séquito de palafreneros.

Mucho me temo que de la reunión saldrá con “brazalete” de “colaborador”,  muy a lo Delcy, y una buena dosis de calmantes hasta que se agoten estos 7 mesecitos que le quedan para seguir gastando como burgués sin freno, acosando con impuestos al pueblo colombiano y endeudando a la Nación de una manera irresponsable, pues, como lo denuncia Portafolio, el servicio de la deuda de este Gobierno “aumentó con fuerza en poco más de tres años y pasó de $1.219 billones en agosto de 2022 a $1.978 billones en noviembre de 2025, un salto nominal de 62,3% que llegan con dos presiones por cuenta de más capital y más intereses en el camino”. 

Este panorama, trae a mi recordación, la siguiente historia, protagonizada por los amigos Jacobo, el Rabino y Abraham:

– Me estoy viendo con la esposa del Rabino; ¿Me haces el aguante de retenerlo en la Sinagoga una hora después de los servicios?

A Jacobo no le gustaba mucho la idea, pero por haber sido amigo de Abraham por tanto tiempo, finalmente accedió. Así que después de los servicios, Jacobo fue con el Rabino y le estuvo haciendo todo tipo de preguntas tontas y ridículas para mantenerlo ocupado. Después de un rato, el Rabino se dio cuenta de que había algo raro y le preguntó a Jacobo qué era lo que realmente estaba haciendo. Sin poder esconder más sus intenciones y su sentimiento de culpa, le confesó al Rabino:

-Mi amigo Abraham está viéndose con su esposa y me pidió que lo retuviera una hora. El Rabino sonrió, y dándole un par de palmadas en la espalda a Jacobo le dijo:

-Mejor ve corriendo a tu casa, mi esposa murió hace dos años.

Creo que los argumentos de Petro serán tan descabellados, tan en contravía con la información que tiene Trump sobre la situación de las drogas en Colombia que, finalmente, “dándole un par de palmadas en la espalda a Petro, le dirá:

“Mejor ve corriendo a tu casa y cuida tu trasero”.