Por Gerardo Emilio Duque G.
El doctor Oscar Hincapié, eficiente juez de familia de Medellín, gran amigo del magistrado Jorge Duque, cuenta que logró vincular a un amigo suyo en un cargo para que con el salario le ayudara a la mamá que estaba muy mal.
El día que le pagaron el primer sueldo se lo bebió todo y llegó llorando y le dijo a la mamá que traía la platica pa’ la casa, me atracaron y me quedé sin un peso. La mamá le dijo tranquilo mijo después será. A la segunda quincena volvió y se bebió el sueldo, llegó con el mismo cuento a la casa y la mamá le contestó lo mismo, tranquilo mijo.
Al tercer pago llegó a la casa medio prendido. La mamá inmediatamente le dijo: cierto que lo atracaron mijo… sí mamá quién te contó.
%%%%%%%%%%%%%%%
Cuentan que en un corregimiento de don Matías, municipio de Antioquia, había un curita que en la misa no levantaba la hostia más arriba de la cabeza porque tenía un problema de movimiento de las manos, problema que la gente no conocía. La comunidad informó este hecho a la curia quejándose porque el curita no levantaba el santísimo. La curia obviamente lo amonestó por este hecho y le recordó sus deberes como sacerdote. Al domingo siguiente después del regaño de la curia a la hora de la elevación el curita cogió el cáliz y la hostia y sudando a chorros y tembloroso con los ojos desorbitados dijo con voz cansada: vean chismosos Hijueputas.
%%%%%%%%%%%%%%%%%
Carlos era un vendedor de zapatos en el año 1978 que surtía a los empleados del municipio que compraban sus zapatos. En una oportunidad Carlos me dijo que le prestara veinticinco mil pesos. Yo lo hice y le dije que me pagara cumplidamente. Cuando se cumplió el pazo indicado del acuerdo le dije: Carlos usted me debe platica a mí y sacó la libretica y miró y me dijo: sí, aquí te tengo apuntado, no me pagó. Pasó un mes y volví y le dije: Carlos usted me debe platica a mí. Sacó la libretica y dijo: sí, aquí te tengo apuntado y si seguís jodiendo te borro.
%%%%%%%%%%%%%%%%%
El lustrabotas de la asamblea de Antioquia dice que el es hombre que le da brillo a la corporación. Cuando uno saluda, le pregunta: cómo va la cosa. Y siempre contesta: la situación es caótica pero viable.


Más historias
Qué lee el maestro Gardeazábal: Cambio en Reversa
No saber quitarse los mocos
Calarcá