12 enero, 2026

Primicias de la política, empresariales y de la farandula

Buscan infundir miedo… y lo están logrando 

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Claudia Posada

Por Claudia Posada 

Cuando uno lee la columna de opinión publicada en El Colombiano por Cristina Plazas Michelsen, el 5 de mayo reciente, titulada: Gobierno verde, legado gris… se viene un poco abajo el entusiasmo que se tenga con respecto al trabajo, que creo serio, durante lo que va del gobierno actual, específicamente, con respecto a las gestiones, proyectos, programas y en general acciones en torno a la protección ambiental; y entonces, mínimamente, entramos al espacio de las dudas, las que si no se resuelven  ahondando en las verdades, pasan a los escenarios del miedo. Es clarísima la responsabilidad de nosotros los habitantes de la Tierra, por el daño en los ecosistemas, aunque principalmente es deber de los gobiernos diseñar estrategias para orientar con sus directrices y políticas públicas, el rumbo de la atención ambiental de sus naciones en el marco del cambio climático para que los ciudadanos seamos conscientes de la realidad atmosférica. Según información científica de la NASA “La tendencia de calentamiento actual es diferente porque es claramente el resultado de las actividades humanas desde mediados del siglo XIX y avanza a un ritmo que no se ha visto en muchos milenios recientes. Es innegable que las actividades humanas han producido los gases atmosféricos que han atrapado una mayor parte de la energía del Sol en el sistema de la Tierra. Esta energía adicional ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra, y se han producido cambios rápidos y generalizados en la atmósfera, el océano, la criósfera y la biosfera”. Si acaso somos de los que el impacto del cambio climático sobre el planeta preocupa muchísimo, la columna en mención nos turba; sí, porque convencida de que toda columna de opinión es para reflexionar, y ésta me puso en modo confusión pues está motivada en información plenamente creíble por parte de la autora, lo que la hace concluir que “¿Este es el gobierno ambiental? ¿El de la vida? No lo parece”, suena preocupanteSiendo así el convencimiento de la opinadora Plazas Michelsen, es totalmente comprensible el titulo de la columna.   

Debemos entender que las columnas de opinión son el resultado del  discernimiento, puntos de vista y conjeturas de alguien que parte de un asunto que le llama la atención, le impacta de alguna manera, es de su fortalezas por el conocimiento del mismo, o son asuntos de  su “debilidad” por el gusto o por la gratificación que le causa el tratarlo a fondo; así que cuando se remata una columna de opinión, el autor  manifiesta sus propias conclusiones y espera que su escrito, de ser posible, sea replicado, bien  por afinidad con lo expresado, o bien por desacuerdo para acompañar se sus propios juicios. Todas las reacciones cuentan para un columnista que asume con el debido respeto tanto las coincidencias del lector como sus diferencias, pues desde el pensamiento de los otros, todo escrito en un medio serio, debe mirarse con observancia a la consideración mínima por las diferencias de pensamiento.  Ah, pero entendiendo que por las redes sociales circulan montones de reacciones burdas; es decir, las que pocas veces obedecen a conceptos estructurados y por lo tanto son más bien comentarios insulsos, no opiniones concebidas con fundamento a construcciones personales nacidas del criterio propio. 

Presenta la columnista Cristina Plazas Michelsen “…el top 12 de los grandes incumplimientos del gobierno Petro frente al cambio climático. No es ideología: son datos. Y son vergonzosos”. Y los señala uno a uno. No me propongo entrar a dar respuestas aclaratorias, no me corresponde, le toca al Ministerio del Ambiente, que en la misma columna es criticado, aclarar con objetividad lo pertinente; es obligación de las dependencias del gobierno informar a los ciudadanos lo que están haciendo. Me limito a reiterar que, en mi opinión, en materia ambiental hay trabajo importante en Colombia aunque con muchas dificultades por cierto; no han sido nada fáciles las gestiones y proyectos en zonas muy estropeadas durante años, como  los bosques, por ejemplo;  y en ese sentido, no solamente se cuestiona el conocimiento de la exministra Susana Muhamad, a quien por demás se le señala en la misma columna de no dialogar “con congresistas, empresarios ni ONG”, lo anterior me sorprende; le son señaladas también actitudes, se dice que: “Se encerró a escuchar solo los aplausos de sus áulicos”. En todo caso, a mi modo de ver, toda actividad tendiente a “calmar” las dolencias ocasionadas por nosotros mismos cuando actuamos contra el planeta, merecen respaldo y público reconocimiento. Interpreto (y las interpretaciones siempre son subjetivas) que a su leal saber y entender, según el párrafo introductorio, la columnista confía, cree -es de su resorte hacerlo- en los datos que hacen parte de la información base de la columna, extraídos de quien aparece como su fuente de análisis: “El martes 28 de abril, la juiciosa representante Julia Miranda lideró un debate en el Congreso que nos dejó con el corazón partido. Las cifras sobre el cumplimiento del gobierno Petro frente a las metas climáticas son devastadoras. Pero más desoladoras fueron las respuestas del Ministerio de Ambiente: evasivas, sin datos claros, sin rumbo. Perdidos, como todo en este gobierno”. Si es así, con toda razón el debate la dejó desconcertada. 

A veces quisiera dividir mi tiempo como nos lo recuerda José Guillermo Ángel, también columnista de El Colombiano, en su buenísimo escrito con el título: “Sobre bajarle a la neurosis” de este sábado 10 de mayo.¡Me encantó y lo recomiendo! Me faltan unas horitas más de sueño y todas las que debería dedicar al ocio creativo. Para darles una pruebita de la columna de “memo ángel”, no sé cuáles apartes escoger para ustedes apreciados lectores de El Reverbero de Juan Paz, todas sus líneas forman un contenido genial; me limito a compartirles el último párrafo de su tan agradable columna: “Acotación: La neurosis que vivimos se debe a la falta de ocio creativo, a no entender que creando nos diferenciamos de los animales con miedo y que al ser capaces de hacer algo bonito (lo que incluye comidas) nos realizamos en la vida, que es la única oportunidad que tenemos”. 

Definitivamente nos estamos dejando volver neuróticos por el veneno negacionista de los “malucos” (esta palabra me la encontré en la mencionada columna de Ángel, aunque en un contexto muy distinto) aquellos que con su táctica buscan infundir miedo en los colombianos…¡y lo están logrando!