Por Claudia Posada
Lo dispuesto en la actual Constitución Política colombiana, carta de navegación que rige desde 1991, resulta ser -como tantos otros temas de profundidad- asunto que los políticos ventilan según conveniencia, al igual que, por idéntica razón callan, si para ellos en determinado momento no es bueno recordarle a la opinión pública tal o cual articulo o aparte. Justamente, como tantas veces en la historia del país, es la academia la que asume tareas de las que otros sectores se marginan aun siendo los más llamados a tomar la iniciativa; tal es el caso del trabajo comprometido con la paz como deber de todos desde las posibilidades individuales e institucionales, y un derecho que cubre a todos los ciudadanos; éste, siendo de obligatorio cumplimiento, no puede tranquilamente desestimarse al ponerle nombre y apellido, rótulo que pegan con desprecio como si no se tratara de la Paz sin discriminaciones, sino embeleco pasajero de mandatarios o de líderes sociales que no nos gustan.
La Universidad de Antioquia, fiel a sus principios rectores (como otras universidades de Colombia) le apuesta decididamente al deber que nos cobija a todos en ese sentido; así que, por reciente información (divulgada por Johansson Cruz Lopera, Periodista de la Dirección de Comunicaciones de la U. de A.) nos enteramos de la última noticia en relación con el trabajo que aportará más elementos al proceso colombiano en busca de la Paz: “En los últimos seis años, desde su hacer y saber, la U. de A. se propuso aportar significativamente a la construcción de paz territorial, de la mano de las comunidades y los firmantes del acuerdo de paz pactado en 2016 entre el Estado y las Farc-Ep. La creación de la «Cátedra Universitaria por la Paz María Teresa Uribe» y la llegada como director de la Unidad Especial de Paz UdeA del sociólogo Juan Correa Mejía, son dos novedades en la apuesta institucional por la paz”.
El equipo al que se le encomendó lo atinente a contenidos sobre los cuales trabajará, en su primera edición, la Cátedra Universitaria por la Paz, concentró los énfasis en: Conflicto, memoria, paz y resistencia”. Por lo demás, la información señala: “En el «Informe Final» presentado en el 2022 por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, los comisionados enfatizaron el llamado que le hacen a la sociedad en general con un mensaje que bien podría enmarcar el propósito de la Universidad de Antioquia en su apuesta por aportar a la construcción de Paz”. Y enfatizan: «Estamos convencidos de que hay un futuro para construir juntos en medio de nuestras legítimas diferencias —señalan en el apartado titulado “Convocatoria a la paz grande”—. No podemos aceptar la alternativa de seguir acumulando vidas despedazadas, desaparecidas, excluidas y exiliadas. No podemos seguir en el conflicto armado que se transforma todos los días y nos devora. No podemos postergar, como ya hicimos después de millones de víctimas, el día en que “la paz sea un deber y un derecho de obligatorio cumplimiento”, como lo expresa nuestra Constitución»”.
El compromiso, refrendado en abril del 2024, cuenta con el aval del Consejo Académico de la Alma Máter para la creación de la cátedra universitaria en mención, proyecto liderado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, al igual que acompañado por el Instituto de Estudios Políticos, lo mismo que por el Instituto de Estudios Regionales, y converge con la Unidad Especial de Paz. Los desafíos enfrentados por la Universidad, alrededor de los procesos de formación para la Paz, hacen que se recupere la esperanza que se iba esfumando al observar las limitaciones y talanqueras interfiriendo el propósito que, más bien, debería unirnos como colombianos. Visualizar el camino que se les haría difícil si se diera la cohesión ciudadana, podría alertar a los movimientos subversivos -ellos lo saben- de lo que significa una sociedad particularmente potente por la unión de sus ciudadanos en torno a un propósito común.
Una de las tareas de la Universidad de Antioquia, en el marco de la nueva catedra, es fomentar un diálogo interdisciplinario para aprovechar ese saber acumulado que tiene el Alma Máter y ponerlo al servicio de la sociedad. «Nos interesa mucho los procesos de construcción de paz que se tejen desde las comunidades y desde las expresiones de actores sociales, lo que nosotros denominamos la paz cotidiana o la paz desde abajo. Nos interesa mucho la perspectiva territorial de estos temas y la perspectiva de género»; lástima que el anterior pronunciamiento por parte de la coordinadora de la Cátedra Universitaria por la Paz, Martha Valderrama, no pese tal vez, como debería, en aquellos radicales opositores que no ven la Paz como el gran anhelo de mayorías -entre las que se cuentan miles de víctimas de las violencias en Colombia- sino como un engatusamiento con nombre propio.
Las actividades de la Cátedra inician en septiembre próximo; y se anunció con la planeación respectiva que, “La cátedra es también un homenaje a la socióloga y docente colombiana María Teresa Uribe, quien se desempeñó como profesora titular de la Universidad de Antioquia desde 1973 y cuya obra representa un gran aporte para analizar la violencia y el conflicto colombiano. «Encontramos en María Teresa Uribe un legado muy importante para comprender el tema del conflicto y sus dimensiones territoriales. Ella se ocupó en pensar el tema de las memorias en perspectiva del conflicto, pero al mismo tiempo tiene una apuesta muy grande, en su producción, asociada con las dimensiones políticas, donde las resistencias ocupan un lugar predominante. Este nombre recoge su esencia y su legado»”, según palabras de la docente Valderrama. Lo anterior se refuerza con una semblanza publicada en Noticias EAFIT en el 2019 cuando falleció la socióloga M. Teresa Uribe de Hincapié, en cuyo texto introductorio se lee: “La docente de la Universidad de Antioquia le entregó a la sociedad antioqueña y colombiana muchas luces para comprender los conflictos que ha vivido la región a lo largo de su historia. Esta mirada es de Liliana López, profesora de EAFIT y alumna de la maestra María Teresa Uribe, y quien penetra en el pensamiento de esta intelectual que, como diría Juan Luis Mejía, rector de EAFIT, le hará mucha falta a esta tierra”.


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