Los silencios inesperados


No únicamente los opositores al proceso de paz dicen que el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas debió respaldar al general Alzate. Repiten que el honor militar no se pierde en condición de prisionero o de secuestrado. Pero llama poderosamente la atención el silencio del ministro de la Defensa Juan Carlos Pinzón (foto) y la reacción retardada del mismo Presidente. Ambos, además de otras entidades del Gobierno, conocían el programa social que se adelantaba en el Chocó hace siete meses. Esta actitud de sometimiento de las Fuerzas Armadas en el proceso de La Habana, convierte al general en el único responsable de la parada de la mesa de las conversaciones. Culpable el secuestrado, no los secuestradores.  

Obviamente que este manejo envalentonó a las Farc. Vean lo que declaró Félix Antonio Muñoz, alias “Pastor Alape”, quien viajó de La Habana al Chocó a la liberación del general: “Nosotros, desde que asumimos la condición de rebeldes, de insurgentes es para nosotros claro eso. El General no fue nombrado para desarrollar actividades dirigidas a mejorar las condiciones económicas, sociales de la región. El General por mandato de la presidencia fue nombrado comandante de la Fuerza Titanic. Es una unidad concretamente con misiones con planes contrainsurgentes. El General no iba allá a hacer escuelas, mejorar las condiciones afro ni las condiciones indígenas. Él iba con su Plan y tarea como comandante de esa fuerza a combatir y aniquilar a las fuerzas guerrilleras en la región. El establecimiento quiere ponerle otra cara pero ¡eso no le cree nadie! Eso es parte de esas estratégicas que fracasan. Porque no tiene fundamento de la realidad”.

Foto tomada de http://www.fotosimagenes.org/

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