Largo y ancho: Toques y repiques


Por Rubén Darío Barrientos (foto)

rdbarrientos@une.net.co

Voy a fungir de Poncho Rentería y en medio de la andanada de los mismos de siempre frente al discurso de Ernesto Macías, de las frases conciliadoras del presidente Iván Duque y de si habrá o no apoyo gubernamental a la consulta anticorrupción, hablaré de un tema light o, mejor aún, de un asunto que pareciera ser inane en este momento transicional en que el país ha vuelto a incendiarse, por culpa de una oposición que sin que el primer mandatario empiece a gobernar, ya lo sataniza. Así es imposible pensar en un pacto por Colombia.

Pero vamos al grano. Dice Wikipedia que “la propina la inventaron los griegos que tenían por costumbre beber solo una parte del contenido de la copa. La propina era el resto que se tomaba la persona a cuya salud se brindaba. Como recuerdo de esta práctica ha quedado la etimología de propina, la cual proviene del latín propināre, dar de beber”. Hace un mes, el Congreso aprobó un proyecto de ley (estuvo tres años merodeando el legislativo), que señala que las propinas en los establecimientos de servicios, tendrán que ser repartidas entre los trabajadores. Ya se aprobó la conciliación y le corresponderá al presidente Duque, sancionar la ley. (Lea la columna).

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