El oasis de la vida


Por Luis Carlos Correa Restrepo (foto)

Los Discursos más famosos de la historia y sus mejores párrafos.

“Tengo un sueño”, de Martin Luther King

“También hemos venido a este sagrado lugar para recordar a América la urgencia impetuosa del ahora. No es el momento de participar en el lujo de enfriarse o tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de la democracia”.

“Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación donde serán juzgados no por el color de su piel, sino por el temple de su carácter”.

Gettysburg. Abraham Lincoln

“Que resolvamos aquí, firmemente, que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad”.

“Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”

Sócrates, la apología

“De las muchas mentiras que han urdido, una me causó especial extrañeza, aquella en la que decían que teníais que estar precavidos de ser engañados por mí porque, dicen ellos, soy hábil para hablar”.

“La reputación que yo haya podido adquirir no tiene otro origen que una cierta sabiduría que existe en mí”

Discurso de posesión presidencial. John Kennedy

“El mundo es muy diferente ahora. Porque el ser humano tiene en sus manos el poder para abolir toda forma de pobreza, pero también para terminar con toda forma de vida humana. Aun así, se siguen debatiendo en el mundo las mismas convicciones revolucionarias por las que pelearon nuestros antepasados, la creencia de que los derechos humanos no derivan de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios”.

“No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país”

Discurso en Stanford. Steve Jobs

“Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo parecido a ‘Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto’. Me impresionó y en los últimos 33 años me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: ‘Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?’. Y cada vez que la respuesta ha sido ‘no’ varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo”.

“Deben confiar en algo, en sus agallas, en el destino, en la vida, en el karma, en lo que sea”

Discurso de la democracia. Charles Chaplin.

“Lo siento, pero no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos, si fuera posible, judíos, gentiles, negros o blancos. Tenemos que ayudarnos unos a otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos. La buena tierra es rica y puede alimentarnos a todos. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros”.

“Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad”

Los descamisados. Eva Perón

“Compañeras y compañeros: otra vez estoy en la lucha; otra vez estoy con ustedes; como ayer, como hoy y como mañana. Estoy con ustedes para hacer un arcoíris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para hacer ese puente de amor y de felicidad que tracé entre ustedes y el líder de los trabajadores. Antes de finalizar, compañeros, yo quiero darles un mensaje: que estén alertas. El enemigo acecha. Los vendepatrias de adentro, que se venden por cuatro monedas, están también en acecho para dar el golpe en cualquier momento”.

“Y yo le pido a Dios que no les permita a esos insensatos levantar la mano contra Perón porque ¡ay de ese día!, ese día yo, mi general, yo saldré con las mujeres del pueblo, y saldré con los descamisados de la patria, muerta o viva, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista”

Sí se puede. Barack Obama

“Cuando escucho el cínico hablar de que los negros, blancos y latinos no pueden reunirse y trabajar juntos, me acuerdo de los hermanos y hermanas latinos con los que estuve organizando, resistiendo y luchando mano a mano para conseguir empleos y justicia en las calles de Chicago. Así que no nos digan que el cambio no puede ocurrir. Cuando escucho que nunca podremos superar la división racial en nuestra política, pienso en la mujer republicana que trabajaba para Strom Thurmond, que se dedica ahora a educar a chicos y chicas de barrios marginales y que se fue a las calles de Carolina del Sur y estuvo llamando puerta a puerta en esta campaña. Que no me digan que no podemos cambiar”.

“Sí se puede. Sí podemos cambiar. Sí se puede curar a esta nación. Sí podemos apoderarnos de nuestro futuro”

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