El reto de Iván Duque: Cuidar la democracia


El asesinato sistemático de líderes sociales supone una primera prueba para el presidente electo de Colombia

Por Jorge Galindo. El País de Madrid.

Entre el 3 de enero de 2016 y el 30 de junio de 2018, más de trescientos líderes sociales y defensores de Derechos Humanos han sido asesinados en Colombia, según datos de la Defensoría del Pueblo. Trescientos once, para ser exactos. En lo poco que va de julio se cuentan siete más, al menos hasta el momento en que escribo estas líneas.

Buscar una explicación sencilla, una sola causa a estas trescientas dieciocho muertes, es un trabajo fútil. Por un lado, no es un fenómeno nuevo en el país. Por otro, se da en un contexto de reacomodos regionales de poder a partir de los vacíos crecientes que se han consolidado en los últimos meses. Por último, coincide con el inédito éxito (si no en elección, sí en capacidad de movilización) de una candidatura de izquierda a la presidencia.

Así que atribuir las muertes a la victoria de Iván Duque, como han hecho directa o indirectamente ciertos segmentos de la opinión pública, parece desacertado: ni su victoria trajo el fenómeno, ni siquiera (por ahora) lo acrecentó. Ojalá fuese un problema tan sencillo, que empieza y acaba con una sola elección. No: se trata de una cuestión estructural, que afecta al corazón mismo de la democracia colombiana. (Lea el informe).

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