No solo contra Petro


En la segunda vuelta, la decisión de voto surge de una confrontación comparativa.

Por María Isabel Rueda (foto).

Anuncio que en segunda vuelta votaré por Iván Duque. Es un voto diferente al de primera vuelta, en la que uno vota por el que más le gusta y por quien juzga como el más apto; mientras que en la segunda la decisión surge de una confrontación comparativa.

Con ello no quiero decir que solamente voy a votar por Iván Duque para que no gane Petro. No. Voto por Duque por sus atributos como símbolo de su generación, y porque es la mejor oferta que hoy ella puede hacerle al país. Es una figura fresca, incontaminada, versátil en el mundo contemporáneo, con una visión de porvenir exenta de los lastres del pretérito nacional en el cual prácticamente no fue protagonista. Admiro su vocación al equilibrio y la temperanza. Me gusta su lealtad a las instituciones, que lo convierte en la síntesis feliz de lo que somos o de lo que aspiramos a ser como comunidad.
Ahora: si necesariamente tenemos que contrastarlo con su rival, como figura pública en el marco del inmediato futuro nacional que ambos auspician, Duque es el antídoto contra el desorden como forma de vida propia de todos los populismos, cuyos malsanos efectos ya experimentó Bogotá a fondo. (Lea  la columna).

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