La Madre Teresa del ajedrez


Por Oscar Domínguez G. (foto)

Es delgado como un enroque corto y sonriente como un caballo en  tres alfil rey, cuando apenas empieza a galopar sobre el tablero.

Al caminar imita el movimiento diagonal de los alfiles, y cuando aprendió a bailar meneíto llevaba camino hecho de tanto mover las torres.

En Cocorná, Antioquia, donde lo conocí, decían que primero Dios, después el doctor Orlando, director del Hospital y tercero Ramiro Soto Ríos, la madre  Teresa de Calcuta del ajedrez que se juega en este municipio. (Y en otros porque Ramiro enrocó y ha estado en varios municipios. Le perdí el rastro).

Fue importado de Titiribí, donde se aprendió las trovas que inventaban  a guitarra ventiada Ñito Restrepo y Salvo Ruiz, en  esas fondas camineras donde la Virginidad de María se explicaba en una respetuosa cuarteta teológica de estremecedora hermosura (atribuida al juglar  Salvo): (Lea la columna).

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