Colombia sigue atrapada en la mentalidad guerrera


Por Catalina Lobo-Guerrero. The New York Times.

BARCELONA — Si el senador Iván Duque llega a la presidencia de Colombia, como parecen pronosticarlo las encuestas sobre las elecciones —cuya primera vuelta será el 27 de mayo—, tendría que agradecerle, en primer lugar, a la extinta guerrilla de las Farc. Y no es porque los 7000 exguerrilleros, que entregaron casi 9000 armas y se constituyeron en un partido político, estén apoyando su candidatura. Al contrario, es porque la contienda política se sigue planteando como si el desarme y el fin de la guerrilla no hubieran ocurrido.

Los colombianos nos acostumbramos a la guerra que, durante décadas, fue, precisamente, la ausencia de la política. La guerra sigue en nuestro imaginario. Nos cuesta cambiar de juego y aceptar que gracias al acuerdo de paz están emergiendo otros conflictos que han estado pendientes y cuya solución no pasa por eliminar al adversario. (Lea el análisis).

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