Aprendizaje basado en problemas y en proyectos para formar a los alumnos en las habilidades del Siglo XXI


Por Enrique E. Batista J., Ph. D(foto).

El aula típica de filas de sillas y pupitres feos está hecha para la escucha, lo que significa absorción pasiva…. La actitud de los alumnos será de docilidad, receptividad y obediencia. -John Dewey

El educador y líder del pragmatismo filosófico John Dewey hace 120 años, en el siglo XIX, señaló que las prácticas didácticas, la uniformidad de métodos, materiales y currículo eran unos de los principales problemas de la educación. Hoy todavía en esta sociedad de la información y del aprendizaje la escucha pasiva y dócil está presente en muchas de las prácticas escolares y en la justificación de didácticas, métodos y estrategias de enseñanza.

Docilidad, receptividad y obediencia han sido arrastradas por décadas en salones rectangulares con filas de pupitres feos y nada ergonómicos.

El pensamiento creativo y crítico, la capacidad de innovación, el trabajo en equipo, la resiliencia, la metacognición, la adaptabilidad a cambios y circunstancias, el liderazgo y responsabilidad, la facilidad de comunicación, y la solución de problemas han sido ampliamente señalados como habilidades esenciales para el siglo XXI. Ellas, juntamente con otras, han sido denominadas habilidades blandas, o habilidades sociales, a diferencia de las también muy importantes basadas en el conocimiento y uso de tecnologías duras. Unas y otras son esenciales para lograr el desarrollo exitoso de proyectos e identificar y solucionar problemas. (Lea la columna).

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