La locura política


Por Darío Ruiz Gómez

“La locura individual es cosa rara, pero en grupos, partidos, naciones y épocas, es la normal” señala Nieztche,  y, recordemos que  él optó por la locura  al  comprobar  lo que  iba a ser el mundo en manos  del  mediocre, del hombre sin imaginación moral, el  conformista que  acabaría  justificando  los terribles regímenes totalitaristas del siglo XX y XXI, cerrando los ojos ante los desmanes del mal.  Porque en un momento dado debemos aceptar que existen individuos para los cuales   la  libertad  constituye  algo innecesario, una raza humana que ha nacido para la  servidumbre y no para los cuestionamientos  gracias a los cuales se logran las conquistas de la democracia.  De  ahí la peligrosa  inclinación hacia el totalitarismo de las nuevas clases medias, de los intelectuales  que aún  justifican  la monstruosidad de regímenes como los de Cuba, Venezuela, China,  bajo el falso señuelo de liberar  a los explotados. ¿De qué manera entonces una perversa idea política puede llevar a la locura  a un  honorable ciudadano, a un pueblo?  Imaginar  un Partido  de izquierdas  como  el defensor de la libertad, de la tolerancia,  conformado  por espíritus  libres y no  por radicales , sería un despropósito  ya que, no se puede ser castrista o madurista  y a la vez posar de  demócratas. (Lea la columna).

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