Abucheo: derecho democrático


La Farc no necesitaba salir a hacer proselitismo. Para eso, el Gobierno les reconoció diez curules.

Por María Isabel Rueda (foto)

Toda esa indignación que están produciendo entre mucha gente las correrías políticas de la Farc es explicable. En un acto de infinita torpeza, resolvieron dejar su marca criminal como divisa política. Pero, además, con gran arrogancia, pusieron en primera línea de su nuevo partido a los miembros del secretariado que más asocian los colombianos con sus crímenes.

Saltaron de la cama al calzón sin bañarse primero. Es decir, pasaron del asesinato y del secuestro a exigir el voto. Es cierto que la JEP aún no está en funcionamiento. Pero los negociadores de paz, como el candidato De la Calle, sí debieron haber previsto, teniendo en cuenta la indignación de los colombianos, una estación intermedia de estos tipos, para que no terminaran a la mañana siguiente tan campantes, recorriendo municipios en caravanas de carros blindados. (Lea la columna).

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