Largo y ancho: Zona gris de las encuestas


Por Rubén Darío Barrientos (foto)

rdbarrientos@une.net.co

Aunque Vladdo afirma en su columna de este miércoles en El Tiempo que lo tienen hasta la coronilla las encuestas y que las mismas “tratan de curarse en salud, pero sin decir nada concluyente”, debo manifestar que a mí sí me gusta el morbo de las encuestas y las espero con ansiedad. Es que las encuestas –verosímiles o amañadas–, son ese “picante” que le da colorido a una contienda electoral, partiendo de la base de que los pregoneros desaparecieron, que eran el epicentro de la fiesta en las urnas. Mejor aún: una liza electoral sin encuestas ni pregoneros, es un acto lánguido. El portal La Silla Vacía, definió a los pregoneros como “la cara y el ruido de los candidatos en las calles”.

Me voy a referir a esa lluvia de encuestas presidenciales reciente (tres el mismo día), en donde concluyo que sus resultados en la vanguardia son cuestionables porque el rasero empleado está estratégicamente desacoplado. Resulta que en la encuesta de Guarumo (4.815 personas consultadas), se divulga un resultado porcentual para Fajardo del 14,6% y para Petro del 12,5%. Hasta ahí, las cosas están normales. Sin embargo, se fragmenta a los candidatos de la Coalición de derecha, porque aparece Duque con el 12,2%, Ramírez con el 5,8% y Ordóñez con el 2,5%. ¿Qué significa ello? Que si hubiera un solo candidato tras la consulta, éste estaría por encima de Petro y Fajardo, aventajándolo por algunos puntos. (Lea la columna).

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