La noche trágica en el CLUB EL NOGAL


Por Augusto León Restrepo

A las siete de la noche del viernes siete de febrero, Sonia Cristina – mi esposa-,  y yo, nos dirigimos en taxi al Club “El Nogal” de la ciudad de Bogotá. De común acuerdo, y por las educativas normas del nuevo Código de Transporte en relación con los borrachitos, decidimos dejar en el garaje nuestro automóvil  por cuanto le había advertido que tenía ánimo de disfrutar etílicamente de la fiesta a que nos habían invitado.

A las 7:30 pm, puntuales como lo exigía la tarjeta que nos cursaron, ingresamos al Salón Principal situado en el octavo piso de la imponente edificación, no sin antes de haber cumplido con el exigente registro en la recepción.

A los tres minutos después de que recibimos los primeros licores, llegaron Octavio Amaya Galarza, el anfitrión, la “cumpleañera” María Helena Reyna de Amaya y su hija Estefanía, quienes con su proverbial amabilidad saludaron a todos y cada uno de sus amigos. Octavio generoso y cordial como el que más, quería festejar a su señora con una fiesta semisorpresa. La pequeña Estefanía con una preciosa sonrisa que le iluminó su moreno rostro y sus “Brakets” adolescentes no pudo guardar el secreto y nos contó con picardía manifiesta que el detalle que había preparado su padre, era la intervención de un conjunto de ballet clásico integrado por jovencitas cuya edad frisa entre los 8 y 16 años.(Lea la crónica).

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