Para recordar la figura de Esther Borja


Por Jaime Rico Salazar

Su figura y su voz fueron parte importante de toda una época de brillo y esplendor que tuvo la canción cubana: los años dorados de la zarzuela y de la canción lírica que tuvieron en el maestro Ernesto Lecuona su máximo exponente.

Esther Borja (foto) Lima nació en la ciudad de La Habana el 5 de diciembre de 1913. Estudió para maestra en la Escuela Normal, al mismo tiempo hizo sus estudios de música en el Centro Gallego y se graduó en 1932. En ese año conoció a Ernestina Lecuona y con ella organizó su primer recital. En 1935 se vinculó al maestro Lecuona e hizo su debut el 13 de  septiembre en la primera presentación de la opereta Lola Cruz. En esta obra estrenó el vals “Damisela encantadora” que aquella noche tuvo que cantar 5 veces.

En 1936 viajó con Ernesto y Ernestina a Buenos Aires presentándose en los mejores escenarios de la ciudad y allí se quedó varios años después de haber contraído matrimonio. Realizó programas inolvidables en Radio El Mundo y participó en 1937 en la película Adiós Buenos Aires, en donde cantó “Para Vigo me voy”. Durante estos años también se presentó en Montevideo, en Lima, Río de Janeiro, en Valparaíso y en Santiago. Al regresar a Cuba en 1942 fue contratada por la CMQ en donde realizó memorables programas cantando boleros, alternando con René Cabel. (Lea la columna).

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