Lunes de ajedrez: El reloj


Por Oscar Domínguez G. (foto)

El reloj de ajedrez juega dos partidas a la vez, con blancas y negras, en una especie de tas-tas ajedrecístico. Es como comer a dos carrillos, o hacer el amor dos veces al mismo tiempo.

Al principio, en las partidas normales, los rivales apenas reparan en el reloj. Lo tocan con la punta del dedo para tirarse la pelota el uno al otro, en una especie de ping-pong.

Los relojes de ajedrez nacen con los mates contados. Cuando cumplen su tarea, entran en un merecido sabático.

En las partidas rápidas (blitz), los relojes son los reyes del tablero. Los jugadores casi son ilustres N.N. Piensan más en el reloj que en el contradictor que tienen de espejo.

En esta modalidad del ajedrez el reloj marca segundos angustiosos de donde penden -y dependen- ambos jugadores, pues cuando caiga, la banderita roja habrá dado su inapelable veredicto. (Lea la columna). 

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