El Jodario: Fajardín


Por Gustavo Alvarez Gardeazábal (foto)

Hace un par de meses, en un almuerzo donde nos encontramos, le dije al presidente del Partido Verde, el médico y senador Ospina, que la coalición de Claudia, Robledo y Fajardo era muy llamativa, pero que lidiar con el exalcalde de Medellín sería difícil porque él tenía el pie derecho en un lado y el izquierdo en el otro y cuando se averiguaba dónde eran un lado o el otro, no  se encontraba ninguno de los dos. En otras palabras, Fajardo es como el Chapulín.

Por estos días, cuando la pretendida coalición de los verdes se desbarata por las actitudes inconsultas de Fajardo, ese perfil del publicitado gobernante antioqueño se va haciendo evidente. Por supuesto, eso no significa que vaya a quedar hecha añicos la atrayente trinka verde porque detrás de las bambalinas el expresidente César Gaviria mueve los hilos y apuesta por convertir a Fajardo en el candidato de la gran coalición de centro izquierda, trayendo no solo a Petro sino a las desteñidas banderas del liberalismo y los trapos rotos que queden del partido de la U.

Pero ya sea Fajardo el candidato de esa gran coalición de perdedores o el candidato independiente que siempre ha anhelado ser, nadie puede negar la gran posibilidad que tiene de ser presidente. Por supuesto, tendría que liárselas con el candidato que escoja Uribe y con Vargas Lleras y en una competencia de tres por dos puestos para pasar a la segunda vuelta, uno debe salir eliminado y matemáticamente la posibilidad de que hasta allí llegue Fajardo queda planteada.

Sin usar correa, con las mechas al  aire, cuestionado por inflar sus gestas, protegido por los ricos de su tierra, sin definirse en nada, será actor principal  los próximos meses.

Se llamaba Avianca

Cuando un grupo de pilotos de Avianca entró en paro hace unos meses, los colombianos entendimos que para mantener en funcionamiento una línea aérea tan intrincada en la vida económica y turística del país, era necesario hacer sacrificios y acomodarnos a las circunstancias. Pero el paro se levantó, la justicia lo declaró ilegal y el dueño mayoritario, que dijo haber conseguido unos pilotos adicionales, no ocultó sus deseos de echar, amparado en la ley, a quienes no pusieron nunca en peligro la estabilidad de su empresa, sino que, por el contrario, le mostraron cual era la forma de ganar mucha más plata con los mismos pasajeros.

Apenas empezó el paro, los precios de los pasajes subieron muy por encima de los ofrecidos hasta ese momento para temporada alta, y aunque el paro terminó se quedaron en ese altísimo nivel. Los vuelos directos a la costa o desde Cali, Pereira o Medellín fueron suspendidos y como con esa medida, y centralizando todo  en Bogotá ,descubrieron que podían congestionar El Dorado y obviamente perjudicar a la competencia, y a los pasajeros, (vuelos de una hora se convierten en 4 horas), los colombianos nos hemos dado cuenta que a Avianca le quedó gustando el paro.

Hay quienes me dicen que como las negociaciones para conseguir un socio están a un cacho y como los pleitos entre los socios mayoritarios se terminaron, el flujito de caja que ahora Avianca tiene le permitirá salir avante y en el futuro la empresa, tal vez hasta con otro nombre, volvería a ser con otro dueño la que nos acostumbraron y sin las incomodidades de ahora. Pueda ser porque lo más grave para una aerolínea es que sus pasajeros perdamos la confianza en ella.

@eljodario

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