Borrachera verbal


Por Carlos Alberto Ospina M. (foto)

La capacidad de sorpresa y espanto se ha esfumado como el agua entre las manos. Los escándalos cotidianos, las “nuevas” denuncias, los agarrones entre verduleras y las confrontaciones impulsivas, son el pan nuestro de cada día. Es irrefutable que en la actualidad no hay líderes con el carisma y la capacidad de integrar a la sociedad civil con base en un contrato primordial: la reconstrucción del tejido social a partir de los valores, la moral y la ética en el ejercicio público.

¿Qué puede pensar el electorado, comprado o persuadido, sobre los gritos y los insultos en el recinto del Congreso, la Asamblea o el Concejo de cualquier municipalidad? Simple: ¡repulsión! Escuchar perder los estribos y la particularidad de la investidura que representa el fiscal General, Néstor Humberto Martínez, frente al habitual “tonito” beligerante de Claudia López, no es para alquilar balcón, más bien, produce desaliento y decepción. Los reparos del fiscal, ahora conciliados con el gobierno nacional, sobre la ley estatutaria de la JEP, y la supuesta estigmatización de la oposición expresada por Claudia Nayibe López Hernández, ratifican que lo que menos importa es “la paz estable y duradera”. (Lea la columna).

compartelo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: