El Campanario: Mañas de una abuela y de un abogado


(Recopilación de Jairo Arcila Arbeláez)

Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una anciana lo seguía por todos lados. Si él se paraba, élla también a su lado y, además, se quedaba mirándolo.

Al fin, camino a la caja, ella se atrevió a hablarle y volteándose, le dijo:

– Espero que no lo haya incomodado; es sólo que Usted se parece mucho a mi hijo recién fallecido.

El joven con un nudo en la garganta, replicó que estaba todo bien, que no había problema.

La señora entonces le dijo:

– Joven, le quiero pedir algo poco común.

El joven contestó, diciéndole:

– Dígame en que puedo ayudarla, Señora. (Lea la columna).

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