Las otras amenazas


Por Carlos Alberto Ospina M. (foto)

La ciudad que permitió que el más sanguinario de los bandidos construyera un barrio con el dinero producto del narcotráfico, legitimara el lavado de activos, proporcionara bendiciones arzobispales a los diezmos manchados de sangre y creciera de forma dispar e intimidada, no ha conseguido superar en cinco lustros la totalidad de los males que la aquejan. Contrario al desaliento de otras épocas, Medellín, tuvo una relativa capacidad de resiliencia frente a las múltiples problemáticas de seguridad y convivencia ciudadana. Digo, que no es absoluta, porque la dinámica de los cambios sociales y la sofisticación de las acciones criminales, en sinnúmero ocasiones, han cogido con los calzones a bajo, a las diferentes autoridades. (Lea la columna).

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