La República, única empresa de Ardila donde reina maltrato laboral: Acusan al director Fernando Quijano


Si algo ha caracterizado a las empresas del industrial Ardila Lulle es el buen trato, el respeto y el excelente clima laboral. Pero el diario La República parece ser la excepción, según las denuncias de once exempleados de ese periódico, recogidas por el portal Vice Colombia, contra el director editorial Fernando Quijano (foto). Los testimonios recogidos por Vice Colombia son de personas que trabajaron en La República en algún momento entre 2009 y 2017, quienes revelan ejemplos concretos de maltratos, ofensas personales con palabras soeces y diversos atropellos, aprovechándose de su privilegiada posición en el diario.

Vale recordar que Fernando Quijano también fue editor general del diario El Colombiano, donde montó “un régimen del terror” en la sala de redacción, según le comentó a El Reverbero de Juan Paz un periodista, quien salió despedido porque le reclamó respeto y trato digno.

  • Varios periodistas que trabajaron en El Colombiano, recuerdan en detalle el paso de Quijano por la sala de redacción y coincidieron en las mismas denuncias que  los once exempleados de La República le hicieron al portal Vice Colombia.

La recopilación de abusos de Quijano demuestra el trato de un tipo grosero, vulgar, humillante, atropellador, quien no tenía problemas de decirles a las periodistas “brutas hijueputas”, o en tirarles los periódicos en la cara o sobre los teclados.

“Su modus operandi es atacar durante el consejo de redacción bien sea ya a los editores o a los periodistas. Allí empieza el show que tanto le gusta de gritos y humillaciones a los periodistas, algo así como la guillotina pública de la Revolución Francesa para que todos sientan el escarnio público”.

Si quiere leer todos los testimonios, busque “La República merece un mejor líder”, en el portal Vice Colombia.com.

Y Quijano, olímpico como lo es para tratar a los periodistas, le respondió esta frase a Vice Colombia:

  • “Como le escribí ayer tengo el principio de no responder acusaciones anónimas, máxime cuando vienen de personas que han sido retiradas de una sala de redacción exigente y muy competitiva como la nuestra, que debe protegerse de los periodistas negociantes, que fallan en las cifras, en los nombres, en la ortografía, que no estudian, en general, que no dieron la talla para ser formadores de opinión económica, empresarial o financiera”.

El Reverbero de Juan Paz tiene testimonios de colegas que salieron atropellados, humillados y ofendidos del diario El Colombiano, por causa de Fernando Quijano. Curioso que la familia Gómez Martínez, tan digna, hubiera soportado lo que este individuo hizo tan bajo en la sala de redacción de este diario.

Y curioso que ahora lo soporte la familia Ardila Lulle, tan respetuosa de sus empleados y trabajadores.

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