Una historia de ficción: De Gustavo Moreno a Imelda Marcos


Ojalá Colombia estuviera en crisis, pero no. Es peor: Atravesamos los tiempos del desenfreno, del descaro, la desvergüenza, la inmoralidad, la provocación…  En medio de todo, si algo tiene de bueno el escándalo de Luis Gustavo Moreno (foto), exfiscal anticorrupción, es que ha hecho aflorar infinidad de historias pavorosas de corrupción sobre funcionarios venales, cuyas andanzas son bien conocidas por la clientela de las cafeterías de Ciudad Salitre en Bogotá. ¡Son de fábula!
Una de esas historias habla de una funcionaria, rubia ella, parece que esposa de otro alto funcionario, que se sintió encartada con la tajada de un contrato. ¿Y por qué encartada? Según una investigación en curso, la rubia de marras cuadró con un empresario en algún momento un CVY de 84 millones de pesos, suma que vendría a amplificar la conocida riqueza y fortuna de la protagonista desde que comenzó en el servicio público.
Resulta que llegó el día de recibir el jugoso dividendo. Cuentan que el personaje de esta historia de ficción se citó con un agradecido contratista en algún centro comercial, casualmente cerca del Bunker de la Fiscalía. Lo que la protagonista de esta historia no se esperaba era que le llegaran allí con dinero contante y sonante. Se le aparecieron con efectivo, metálico, cambio. Como quien dice, se aparecieron ¡con plata suelta! Al parecer, la suma venía en billetes cuyo color predominante es el violeta, con sofisticados cambios de tonalidad, y en los cuales se rinde homenaje al otro premio Nobel, el de literatura, Gabriel García Márquez.
Al parecer, hubo dudas de recibir esa plata “suelta” en esas condiciones, pues esperaba que le hicieran llegar el reconocimiento de otra forma. Sin duda, no era cómodo andar por ahí con tal cantidad de efectivo. Pero pudo más el olor a tinta fresca, y encontró una sabía solución: Llenó sus alforjas y se metió a un reputado almacén de marroquinería: ¡Se gastó los 84 millones en bolsos y zapatos!
La mujer subió la mercancía a su camioneta oficial y se fue radiante, cual Imelda Marcos (foto), la inspiración, la musa del hampa oficial del universo. Recordemos que Imelda, quien fuera esposa del dictador filipino Ferdinand Marcos, se hizo célebre por su colección de zapatos, joyas y productos de marroquinería exclusiva. Cuentan que llegó a acumular tal riqueza, que dos grandes casas de subastas, Christie´s y Sotheby’s, tardaron cinco días, óigase bien, cinco días en examinarlas por completo, tesoro dentro del cual no podían faltar preciosas esmeraldas de Colombia.
Pronto las autoridades darán noticias de nuestra Imelda local. Los detalles pujan por salir a la luz, pero nada será tan perturbador para los lectores de Juan Paz como otra historia que busca desesperadamente un periódico: la del famoso “club de los mil” de la Avenida Esperanza con la Carrera 50 en la impávida, impertérrita, displicente capital de la República.

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