A punta de Serenatas    


Por Oscar Domínguez G. (foto).

Voceros de los enamorados, los serenateros viven en eterno septiembre, mes del amor y de la amistad en muchos países por decisión de los comerciantes, empeñados en escurrirnos la bolsa. Mientras haya amor, desamor, alegría, pánico, habrá serenateros.

Las serenatas son los editoriales con música de novios. O  de  maridos que incumplen con la cuota erótica doméstica. O la depositan en lecho distinto al oficial. Entonces llevan serenatas a manera de imposible desagravio.

También las serenatas funcionan como grafitis madrugadores con guitarra. Suspiros profundos con ganas de convertir la amistad en noviazgo, o éste en epístola. Una serenata es una maternidad en camino. Un romance descuadernado encarrilado otra vez. Un cumpleaños con ritmo de bolero. (Lea la columna).

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