Los pueblos vencidos, los ídolos vacíos


El columnista Jaime Jaramillo Panesso (foto) hace un análisis sobre lo que significa el miedo como arma del terrorismo.

No existe peor suceso para un pueblo, para una nación, que la guerra. Sin embargo la humanidad recurre a ella en forma continua y sucesiva. Humanizar la guerra, ante el imposible de evitarla, es el papel del Derecho Internacional Humanitario y el nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas –ONU – con su carga de retrasos en las intervenciones, de parálisis en determinadas ocasiones, de burocratismo rentable y otros males. Pero gracias a la ONU y a la responsabilidad de las potencias se ha logrado evitar otra guerra mundial, una catástrofe nuclear. Los conflictos militares suelen ser clasificados en conflictos internacionales o externos y en conflictos internos como las guerras civiles. Las guerras entre países las libran los ejércitos regulares de las naciones en pugna. Pero en la actualidad se presenta un fenómeno nuevo que demanda una preparación diferente de las Fuerzas Armadas nacionales: el terrorismo. (Lea la columna completa).

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