A fuego leeento…


  • ¿Qué le va a pasar al magistrado Jorge Pretelt? ¡Nada! El hombre está calculando que su fuero no salga de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, para que no le pase nada…
  • ¿Qué le pasó al exmagistrado del Consejo Superior de la Judicatura Henry Villarraga? ¡Nada! Porque Ovidio Claros y Villarraga mandan en la Comisión de Acusación. ¿Y qué va a pasar con los demás magistrados del carrusel de las pensiones? ¡Nada!
  • Todos esos magistrados están amparados en una rosca infranqueable de intereses cruzados de favores y negocios, cuyos tentáculos salen de las altas cortes, llegan al Senado, a la Cámara y hasta al alto Gobierno…
  • En esa rosca infranqueable de mutuos intereses está metida la mayoría… Se deben favores de nombramientos, de tutelas, de revisiones de negocios, tercerizaciones de contratos, jugosas pensiones, sospechosos silencios… Hay que escuchar lo que cuentan funcionarios de tercera y cuarta categoría de las altas cortes, para que vean cómo está la justicia. ¡Qué miedo caer en manos de una justicia así!
  • Vean el caso de Luis Alfredo Ramos… ¡Se cayeron los falsos testigos! Y la justicia nunca va a saber quién los compró, o quiénes los compraron. Este escándalo no es menor al de Jorge Pretelt. Debe haber un poder muy grande detrás del caso de Luis Alfredo Ramos. ¿Y hasta cuándo lo van a dejar preso, en favor de esos intereses?
  • El Gobierno dejó crecer el paro de los camioneros. Con la complicidad de los grandes medios “amermelados”, no le dieron importancia al paro. El Presidente, como cuando dijo que “el tal paro agrario no existe”, negó que el paro de los camioneros fuera importante…
  • Pero ahora que se disparó la canasta familiar y que el kilo de papa negra está a 3 mil pesos, vienen a ponerle cuidado. Y los grandes medios de comunicación cuidándole la imagen a un Presidente, que el país se le está saliendo de las manos, como se escurre el agua entre los dedos.
  • Muy valiente la carta de la familia del exrector de la Universidad de Antioquia, Alberto Uribe Correa, dirigida al gobernador Fajardo por la condecoración que le entregó a su esposo y padre. ¡Qué incongruencia la de Fajardo, condecorar a un politiquero! Esa carta, por lo valerosa y sincera, merece un comentario aparte.

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